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29.10.2010 - 15:00

Trasladan restos de kirchner a Río Gallegos tras 26 horas de exequias

- Los restos del ex presidente Néstor Kirchner fueron trasladados este mediodía a Río Gallegos, su ciudad natal, para ser sepultados en una bóveda familiar, tras casi 26 horas de exequias que encabezó la jefa de Estado, Cristina Fernández, y por las que pasaron cientos de miles de personas.
- El avión con los restos del ex presidente Néstor Kirchner partió esta tarde, a las 14.43, desde el aeroparque metropolitano hacia Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, donde serán inhumados.
Trasladan restos de kirchner a Río Gallegos tras 26 horas de exequias
Los restos del ex presidente Néstor Kirchner fueron trasladados este mediodía a Río Gallegos, su ciudad natal, para ser sepultados en una bóveda familiar, tras casi 26 horas de exequias que encabezó la jefa de Estado, Cristina Fernández, y por las que pasaron cientos de miles de personas.

Bajo una lluvia pertinaz, el cortejo fúnebre partió a las 13.18 desde la Casa Rosada al Aeroparque Metropolitano, desde donde el cuerpo será trasladado a la capital santacruceña que Kirchner gobernó entre 1987 y 1991, y fue acompañado por una multitud que lo acompañó con banderas, cánticos y flores. Las honras fúnebres se extendieron entre las 10 del jueves y las 11.57 de hoy, lapso en el cual la Presidenta y sus hijos, Máximo y Florencia, recibieron el saludo y acompañamiento de mandatarios de la región, gobernadores y funcionarios, además de una masiva muestra de afecto popular.

Antes de la partida, la jefa de Estado encabezó en la Casa Rosada una ceremonia íntima para despedir al hombre que marcó los últimos siete años de la vida política del país.

El féretro fue trasladado al Patio de las Palmeras, luego al histórico Salón de los Bustos y a la explanada de Rivadavia, donde fue despedido por la Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo, que ejecutó la Marcha Fúnebre de Chopin, la Diana de Gloria y la Marcha de San Lorenzo.

En los primeros tramos del recorrido fueron constantes las muestras de fervor popular, acompañadas por banderas argentinas y de un sinfín de agrupaciones políticas y sindicales.

Los particulares arrojaron ramilletes de flores al paso del auto que llevó los restos de Kirchner, y repitieron los cánticos para que renuncie a su cargo el vicepresidente Julio Cobos.

Bajo paraguas de todos los colores, o a la intemperie, gente de todas las edades, familias con sus hijos, jóvenes militantes e integrantes de organizaciones sociales acompañaron el paso del cortejo.

Fernández, viuda a los 57 años, había arribado a la Casa Rosada a las 9.52 y lució nuevamente conmovida, aunque esta jornada se permitió llorar casi durante toda su presencia en la capilla ardiente.

La esperaban allí todos sus ministros, personal diplomático, la canciller española, Trinidad Jiménez, el ex presidente del gobierno de ese país Felipe González y el secretario general iberoamericano, el uruguayo Enrique Iglesias.

Además, la saludó el vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Esteban Lazo, quien le transmitió el pésame del presidente Raúl Castro y del histórico dirigente de ese país, Fidel Castro.

Afuera, una multitud mantuvo la peregrinación hasta la sede del Ejecutivo, tal como había ocurrido durante el jueves, pero, esta vez, no bajo el sol sino ante un cielo gris y lluvioso.

Esas condiciones climáticas adversas habían determinado la extensión del servicio fúnebre, cuya finalización estaba prevista para las 10 y concluyó minutos antes del mediodía.

La Presidenta se abrazó repetidamente con desconocidos, entre ellos un payador que entonó parte de la marcha peronista y un hombre que cantó a capella el Himno Nacional.

Lloró sin consuelo cuando se hicieron presentes un productor agropecuario que agradeció la política oficial para el sector a pesar del fuerte conflicto registrado desde 2008, y mozos que atendieron al ex presidente durante su mandato.

En ese momento se quebró, como nunca antes, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Poco después ingresó al lugar una decena de trabajadores del gremio de la construcción, con mamelucos y cascos.

Le acercaron uno de color amarillo a la Presidenta, que, con fuerza, lo colocó sobre el ataúd, en el que habían sido colocadas la banda presidencial, el bastón de mando, banderas argentinas, pañuelos de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, además de decenas de rosarios.

En tanto, en Río Gallegos el cementerio local se presentó completamente vallado para garantizar la intimidad de la ceremonia de la familia Kirchner.
En día de sol, y ventoso, trabajadores del municipio trabajaban contrarreloj para acondicionar el lugar y las inmediaciones.

Además, por indicación del gobernador Daniel Peralta, se acondicionó el Salón Blanco de la Casa de Gobierno local, donde también se montó una capilla ardiente, ante la eventualidad de que los restos del ex presidente sean llevados a la sede que visitó a diario entre 1991 y 2003, durante sus tres períodos consecutivos al frente del distrito.

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