La industria manufacturera volvió a mostrar dificultades para consolidar una recuperación durante junio. Según el relevamiento adelantado del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la actividad registró una caída interanual estimada del 1,8%, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada apenas retrocedió 0,2% frente a mayo, reflejando un escenario de estancamiento.
Con estos resultados, el primer semestre del año cerró con una contracción acumulada del 3% respecto del mismo período de 2025. Además, el nivel de producción permanece aproximadamente 10% por debajo de los registros alcanzados durante 2022 y 2023.
Sectores con comportamientos dispares
Los indicadores relevados por la entidad muestran una evolución heterogénea entre las distintas ramas industriales.
Entre las actividades con peor desempeño volvió a ubicarse la construcción. Los despachos de cemento descendieron 2,7% respecto de mayo y el Índice Construya retrocedió 2%. También registraron bajas la metalmecánica (-0,3%) y la producción siderúrgica de acero (-4,6%), sectores que aún permanecen lejos de sus niveles históricos de actividad.
En contraste, algunos indicadores reflejaron una mejora durante junio. La demanda de energía eléctrica de los Grandes Usuarios Industriales aumentó 1,4% en la comparación mensual, mientras que el patentamiento de maquinaria industrial avanzó 9,4% respecto de mayo.
Exportaciones y agro, entre los motores del mes
El comercio exterior aportó algunos datos positivos para la actividad. Las exportaciones hacia Brasil crecieron 15,6% en relación con mayo, impulsadas principalmente por bienes primarios, productos agroindustriales y automotores.
Al mismo tiempo, la liquidación de divisas del complejo agroexportador registró un incremento mensual del 17,9%, fortaleciendo la actividad de los sectores vinculados a la producción agrícola.
Los rubros que sostienen la actividad y los que siguen en retroceso
El análisis del CEU-UIA señala que la industria continúa mostrando una fuerte fragmentación entre sectores.
Los principales factores que hoy amortiguan la caída general son la refinación de petróleo, favorecida por el desarrollo de Vaca Muerta, la molienda de oleaginosas vinculada a la cosecha agrícola y algunos segmentos de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos.
En el extremo opuesto permanecen los bienes durables y semidurables, como la línea blanca y los automotores, afectados por una demanda interna debilitada. También continúan mostrando dificultades la industria textil, las confecciones y el calzado, actividades que enfrentan simultáneamente la caída del consumo y una mayor competencia de productos importados.

