La crisis que atraviesa el sector PyME alcanzó niveles críticos desde la asunción de Javier Milei. Según el informe elaborado por el Observatorio IPA, que conduce el economista Federico Vaccarezza, se contabilizó el cierre definitivo de 24.978 empresas aportantes desde diciembre de 2023. Esta parálisis productiva arrastra una caída sostenida en el mercado laboral que acumula 26 meses consecutivos en terreno negativo, resultando en la destrucción de 364.554 puestos de trabajo asalariados.
Para el sector, este escenario no es casual, sino el resultado de un "efecto pinza" que asfixia a la industria. La entidad, presidida por Daniel Rosato, explicó que la combinación de una "inflación rígida" y un "tipo de cambio inamovible" provoca que los costos en pesos "suban rápido" mientras el valor oficial del dólar "permanece planchado". Esta distorsión, denuncian, "quita competitividad externa a las fábricas y encarece a la economía nacional en dólares".
El impacto en la economía real se refleja con nitidez en el consumo. Las ventas en los supermercados registraron una caída del 3,1% en el primer trimestre, y el Observatorio detectó que casi el 60% de las compras se financian mediante tarjetas de crédito o pagos diferidos, evidenciando una severa "crisis de ingresos". En el plano manufacturero, la situación es aún más aguda: el sector perdió 48.950 puestos formales debido a la baja interanual registrada en abril.
Al cuestionar el superávit comercial exhibido por el oficialismo, la entidad lo calificó como "un superávit por compresión". Según el análisis al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, si bien el país acumuló un saldo favorable de US$ 8.277 millones, el flujo de divisas responde fundamentalmente a sectores primarios y extractivos. En contraste, las importaciones de insumos críticos para el desarrollo industrial sufrieron un desplome: la compra externa de "Bienes de Capital" cayó un 7,1% y la de "Piezas" se hundió un 23,1%.
En este marco, la advertencia del IPA sobre el rumbo económico es contundente. Frente a la inexistencia de motores para la reactivación, proyectan un escenario de fragilidad extrema ante cualquier eventual falta de divisas. Un posible endurecimiento del cepo, alertan, no solo asfixiaría aún más a la industria, sino que pondría "en jaque el capital político del programa de estabilización".
"Estamos ante un modelo que festeja la paz cambiaria y el riesgo país a costa de la destrucción sistemática del mercado interno y la aniquilación de las Pymes. El rebote de la actividad del que habla el Gobierno es un espejismo para la economía real", sentenció Daniel Rosato. En la misma línea, el dirigente industrial enfatizó que las prioridades deben cambiar, ya que "de nada sirve tener estabilidad financiera si las PyMEs quiebran".

