El Gobierno nacional evalúa suspender el desfile militar del 9 de Julio en un contexto marcado por el ajuste en el Ministerio de Defensa, la reestructuración de partidas y tensiones internas en las Fuerzas Armadas. En la Casa Rosada aseguran que el evento “no está previsto” en la agenda operativa y que hasta el momento no hubo indicaciones para iniciar los preparativos, mientras que en las fuerzas señalan que no están dadas las condiciones presupuestarias ni el clima interno para avanzar con un despliegue de gran escala.
La organización de un desfile de estas características implica movilizar tropas desde distintas regiones del país, vehículos de combate, aeronaves y personal de seguridad, además de cubrir costos de combustible, viáticos y logística general. Fuentes militares señalaron que una operación de este tipo resulta difícil de sostener en medio de los recortes, los reclamos salariales y el malestar existente por el funcionamiento de la obra social IOSFA, factores que agravan el escenario interno.
El antecedente inmediato refuerza la tendencia a la austeridad: en 2025, el Gobierno ya había decidido suspender el desfile del Día de la Independencia con el objetivo de reducir el gasto público. Aquella medida sorprendió, ya que la gestión libertaria lo había recuperado el año anterior y presentado como un símbolo institucional. El último gran despliegue tuvo lugar en 2024 sobre la avenida Del Libertador, con la participación del presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Aquel operativo movilizó cerca de 9.900 efectivos; el costo del evento superó los 720 millones de pesos, según datos oficiales obtenidos a partir de pedidos de acceso a la información pública, cifra que actualizada por inflación podría acercarse hoy a los 1.000 millones de pesos.
La discusión se inscribe en un escenario más amplio de ajuste. La Decisión Administrativa 20/2026 dispuso recortes en partidas clave por cerca de 49.000 millones de pesos, afectando específicamente programas de alistamiento operativo, logística, equipamiento y adquisiciones estratégicas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Especialistas advierten que este recorte profundiza una tendencia de debilitamiento presupuestario sostenida durante los últimos años y limita la capacidad operativa de las fuerzas.
En paralelo, el Ejecutivo intenta priorizar la incorporación progresiva de los aviones de combate F-16 adquiridos a Dinamarca. La llegada de los primeros ejemplares ya se concretó y el cronograma prevé entregas escalonadas hasta 2028 para completar un total de 24 aeronaves. En el plano político, fuentes oficiales indican que el Presidente podría viajar a Tucumán para participar de los actos centrales, repitiendo el esquema de 2025. Aunque el Gobierno evita una confirmación oficial, en el ámbito castrense dan por hecho que, sin órdenes de alistamiento ni asignación de recursos, el desfile difícilmente se realice este año.

