La realidad cotidiana en el Tren Belgrano Norte se ha vuelto una lucha de supervivencia para miles de trabajadores y estudiantes que dependen del servicio para trasladarse hacia la Ciudad de Buenos Aires. En medio de un contexto de bajas temperaturas y un cronograma de frecuencias reducido, las formaciones circulan habitualmente superpobladas, con pasajeros viajando en los estribos y con las puertas abiertas mientras la unidad se desplaza a velocidad.
La situación, observada durante el horario pico de la mañana, expone no solo la precariedad de la infraestructura sino también un riesgo constante para la integridad física de los usuarios. “Es lo que hay”, se repite con resignación entre los pasajeros, quienes aseguran que, sin importar la cantidad de trenes que se sumen, la demanda siempre supera la capacidad de las formaciones.
Un viaje al límite
Las imágenes registradas por C5N en el interior de los vagones muestran un nivel de hacinamiento crítico, donde el movimiento de las personas es prácticamente imposible. Ante la imposibilidad de ingresar al coche, muchos usuarios se ven obligados a viajar en el exterior, exponiéndose a caídas o golpes ante cualquier maniobra del tren.
Los testimonios recogidos en el trayecto coinciden en el malestar general: el servicio se percibe como deficiente, los tiempos de espera se han prolongado y, en muchos casos, los pasajeros deben dejar pasar varias formaciones hasta lograr subir. “Ayer no se podía subir. Hoy es casi un lujo”, relató uno de los usuarios que viaja hacia Carapachay, quien debe salir de su casa con una hora y media de anticipación para llegar a su puesto de trabajo.
Tarifas más altas, servicio sin mejoras
El reclamo de los usuarios también apunta al impacto económico. Además de las condiciones de hacinamiento y el riesgo de seguridad, señalan que el reciente aumento en el valor del pasaje no se ha traducido en una optimización del servicio. “Estamos pagando más caro y no mejora”, lamentan los pasajeros, quienes conviven diariamente con la incertidumbre de no saber si lograrán llegar a tiempo a sus destinos.
La dinámica del Belgrano Norte en la franja de 6:00 a 8:00 de la mañana se ha transformado en un calvario de paciencia y abrigo, donde la resignación es la respuesta común ante una problemática que, según los propios trabajadores y usuarios, se agrava cada día.

