El Gobierno decidió ponerle un tope a los aumentos del agua de AySA en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para intentar moderar el impacto en la inflación, aunque las subas seguirán vigentes en los próximos meses.
Según la nueva disposición, las tarifas tendrán un incremento mensual que no podrá superar el 4% entre enero y abril de 2026, mientras que entre mayo y agosto el tope será del 3%, siempre que el mecanismo de actualización oficial arroje un valor menor.
La medida fue establecida por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) mediante la Resolución 14/2026 publicada en el Boletín Oficial, con el objetivo de reducir el ritmo de los ajustes tarifarios previstos originalmente.
A pesar del límite, los incrementos autorizados seguirán por encima de la inflación proyectada, por lo que el impacto en las facturas continuará, aunque con una velocidad menor.
Este esquema implica además que la convergencia tarifaria se extenderá hasta 2027, prolongando el proceso de actualización de precios del servicio.
En paralelo, la normativa mantiene vigentes las ayudas para sectores específicos. Se confirmó la continuidad del Programa de Tarifa Social para usuarios con dificultades económicas y el descuento del 15% para hogares ubicados en zonas con coeficientes más bajos.
Por último, el ERAS instruyó a AySA a presentar antes del 31 de julio de 2026 un nuevo informe sobre su situación económico-financiera, que servirá para definir cómo seguirán los aumentos en la segunda parte del año.

