Avancini apuntó directamente contra quienes, según planteó, pretenden intervenir en las decisiones del bloque desde afuera del recinto. “Cuando hay voluntad política, madurez y ganas de trabajar, no necesitamos que vengan coordinadores fantasmas a decirnos lo que tenemos que hacer acá en el recinto”, sostuvo.
El concejal también trazó una diferencia entre la exposición pública de los problemas y la gestión necesaria para resolverlos. En ese sentido, cuestionó el predominio del marketing político por sobre el trabajo territorial y la elaboración de políticas públicas.
“Esta es la diferencia en hacer política pública y hacer contenido para redes. Para señalar problemas basta salir con una cámara, pero para resolverlos hay que conocer el tema, trabajar y hacerse responsable”, afirmó.
A las críticas de Avancini se sumó Juan José Cervetto, quien describió las diferencias que, según planteó, quedan reflejadas en las propias votaciones del Concejo Deliberante.
“En una misma sesión votamos de tres maneras diferentes: algunos en contra, otros se abstuvieron y nosotros acompañamos”, señaló el concejal, al graficar la falta de una posición común dentro del espacio.
Las diferencias quedaron así vinculadas no sólo con la conducción política, sino también con la forma en que los concejales de La Libertad Avanza actúan dentro del recinto.
En ese escenario, Cervetto planteó la necesidad de ordenar el espacio propio con una mirada puesta en la construcción de una alternativa de gobierno para 2027, priorizando las necesidades concretas de los barrios por encima de las divisiones internas y de las especulaciones individuales.
La discusión dejó expuesta una tensión que atraviesa a La Libertad Avanza en Tigre: la disputa por quién conduce el espacio, cómo se toman las decisiones y qué estrategia política debe prevalecer de cara a los próximos desafíos electorales.

