edición 8221 - visitas hoy 25228

elcomercioonline.com.ar Noticias Zona Norte

Noticias Zona Norte

Tres pueblos bonaerenses donde Alemania y Francia siguen vivas en las calles y en la mesa

Olavarría: iglesias, museos y gastronomía alemana
Coronel Suárez, Olavarría y Pigüé conservan iglesias, arquitectura, gastronomía y celebraciones vinculadas con las comunidades alemanas del Volga y los inmigrantes franceses de Aveyron.

Coronel Suárez, Olavarría y Pigüé conservan iglesias, arquitectura, gastronomía y celebraciones vinculadas con las comunidades alemanas del Volga y los inmigrantes franceses de Aveyron.


La identidad de varios pueblos de la provincia de Buenos Aires todavía puede rastrearse en sus calles, sus edificios y, especialmente, en sus cocinas. En el centro y sudoeste bonaerense, las comunidades de origen alemán y francés mantienen costumbres que llegaron con los inmigrantes y que fueron transmitidas de generación en generación.


En Coronel Suárez, las colonias de Santa Trinidad, San José y Santa María forman uno de los principales núcleos de la presencia de los alemanes del Volga. En Olavarría, esa herencia se mantiene en Colonia Hinojo, Colonia Nievas y Colonia San Miguel. Más al sur, Pigüé conserva la tradición de los inmigrantes provenientes de Aveyron, en Francia.


Las colonias alemanas que mantienen viva una historia centenaria


La presencia de los alemanes del Volga en la región tiene su origen mucho antes de su llegada a la Argentina. Entre 1764 y 1772, durante el gobierno de Catalina la Grande, se crearon 106 colonias a orillas del río Volga, en el sur de Rusia. La convocatoria ofrecía tierras, libertad religiosa, exención del servicio militar y la posibilidad de mantener el idioma y las costumbres.


Con el tiempo llegaron a formarse más de 580 aldeas. Sin embargo, a partir de 1864 comenzaron a desaparecer algunos de los privilegios concedidos a esas comunidades y en 1872 se inició una nueva corriente migratoria hacia América. Muchos alemanes del Volga de religión católica eligieron la Argentina.


Llegaron con herramientas, semillas, idioma y tradiciones que luego se incorporaron a la vida de las comunidades que fundaron.


En Coronel Suárez, esa historia permanece especialmente visible en las tres colonias que rodean a la ciudad.


Santa Trinidad tiene como referencia su iglesia parroquial de ladrillo y sus vitrales. En San José sobresale su templo y el sonido de sus campanas, mientras que Santa María conserva un paisaje de calles tranquilas, casas y huertas.


Patricia Maier, vecina del Pueblo Turístico Santa María, explicó el vínculo entre esa herencia y el presente de la comunidad: “El estar a 15 kilómetros de la ciudad cabecera nos da una identidad propia y distinta, donde se trabaja por conservar las tradiciones, pero sin dejar de lado nuestra visión por un futuro en el que los jóvenes puedan permanecer acá y formar sus familias teniendo en cuenta nuestra idiosincrasia, la que nos ha permitido ser felices durante tanto tiempo”.


Maier también resumió el peso de esa historia en su propia vida: “Nací y viví siempre en Santa María, un pueblo donde la mayoría son descendientes de alemanes del Volga. Un pueblo trabajador, que trajo de Rusia sus costumbres, su idioma y su fe pero sobre todo, una forma de vida basada en el esfuerzo, la solidaridad y el amor por la familia”.


Olavarría: iglesias, museos y gastronomía alemana


El legado de los alemanes del Volga también permanece en Olavarría, donde Colonia Hinojo, Colonia Nievas y Colonia San Miguel conservan distintas expresiones de esa historia.


En Colonia Hinojo, una iglesia centenaria representa uno de los principales puntos de referencia de la comunidad. Colonia Nievas mantiene construcciones con techos inclinados, grandes ventanales y huertas, mientras que en Colonia San Miguel funciona un museo que reúne fotografías, cartas y herramientas vinculadas con la vida de los antiguos pobladores.


La gastronomía es otra de las formas en que esa identidad permanece vigente. Salchichas con chucrut, goulash, kreppels y tortas forman parte de las preparaciones tradicionales que pueden encontrarse en los emprendimientos rurales de la zona.


Valeria Weimann Heim, propietaria de un emprendimiento gastronómico, contó cómo comenzó ese trabajo: “Abrimos la cocina con mi mamá Graciela en el 2013, en un rincón con ambiente familiar y de campo, donde la cocina es cien por ciento casera, donde de manera artesanal ofrecemos comidas típicas de Alemania”.


Las recetas también funcionan como una forma de transmitir la historia familiar. “Un ejemplo artesanal de nuestra historia es la mermelada; nuestras abuelas trabajaban en el campo y nosotros seguimos su legado”, agregó.


En estos espacios, la experiencia no se limita a la comida. Las colonias también ofrecen la posibilidad de realizar cabalgatas y caminatas o simplemente recorrer un entorno rural marcado por los álamos y los paisajes de la pampa bonaerense.


Pigüé y la herencia francesa de Aveyron


La otra gran huella inmigratoria de este recorrido aparece en Pigüé, en el sudoeste de la provincia. La localidad fue fundada en 1884 por inmigrantes provenientes de Aveyron, en el sur de Francia.


La influencia francesa permanece en las construcciones, las costumbres y la gastronomía. Pan de campo con manteca casera, dulces elaborados con frutas de la zona, quesos artesanales, vino local y repostería forman parte de las propuestas que mantienen presente esa tradición.


Uno de los símbolos más particulares de esa identidad es la omelette gigante. En 1999, los “Chevaliers de Bessieres” llegaron a Pigüé a partir de los vínculos que la ciudad mantenía con la localidad francesa de Rodéz. A partir de ese encuentro se creó la cofradía mundial de los “Caballeros de la omelette gigante de Pigüé”.


La celebración se realiza el primer domingo de diciembre, durante los festejos por el aniversario fundacional de la localidad, y constituye una de las expresiones más visibles de la herencia francesa que conserva la comunidad.


La identidad de Pigüé también aparece en sus calles y en sus casas antiguas, algunas con techos de chapa a dos aguas y detalles de madera. Las plazas arboladas y el ritmo cotidiano completan un paisaje en el que la tradición inmigrante permanece integrada a la vida local.


Una identidad que se conserva en la vida cotidiana


El recorrido por Coronel Suárez, Olavarría y Pigüé muestra distintas formas de preservar una herencia inmigrante en territorio bonaerense.


En las colonias alemanas del Volga, esa memoria aparece en las iglesias, los museos, las recetas y las costumbres familiares. En Pigüé, la herencia de Aveyron permanece en la gastronomía, las celebraciones y los vínculos culturales con Francia.


Más que quedar limitada a edificios históricos o recuerdos del pasado, esa identidad continúa presente en actividades, emprendimientos y tradiciones que forman parte de la vida cotidiana de estas comunidades.


'''

Últimas Noticias