En un clima de alta tensión y bajo un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad, autoridades del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) impidieron este miércoles el ingreso de empresarios y representantes de cámaras industriales al predio del organismo en San Martín. Los directivos pretendían mantener un encuentro con profesionales de la institución para debatir políticas de desarrollo y alertar sobre la parálisis de controles técnicos esenciales.
La restricción de acceso se da en un contexto de profundo ajuste que, según denuncian los sectores productivos, ya está impactando en la seguridad de los productos que circulan en el mercado interno. Los industriales señalaron que la supresión de normativas técnicas y precios de referencia en la Aduana está permitiendo el ingreso de mercadería a valores irrisorios y sin verificaciones sanitarias.
Rodolfo, empresario del rubro textil, fue uno de los más tajantes al explicar la gravedad de la situación. "Se suprimieron los controles técnicos y los precios de referencia. Entran remeras a un centavo de dólar, lo cual es una subfacturación evidente, pero lo más grave es que no hay control sobre los químicos de los estampados. Un bebé puede chupar una prenda con tintas tóxicas y envenenarse; eso es criminal", sentenció ante la prensa.
Por su parte, Luciano Galfione, referente del sector de fundición, cuestionó la decisión oficial de considerar al INTI como un organismo prescindible. Para el industrial, la institución es el único aval para exportar y la garantía de seguridad para los ciudadanos: "No es un reclamo empresarial o laboral, es de la sociedad. ¿Quién va a certificar que un enchufe no se incendie o que un producto sea seguro? Todos los países desarrollados potencian sus institutos de tecnología".
La crisis de funcionamiento también alcanza a la metrología legal, el sistema que garantiza que las mediciones en el comercio sean exactas. Claudio Berterreix, integrante del centro de mecánica del INTI, reveló que hoy no se está garantizando, por ejemplo, que los surtidores de combustible entreguen la cantidad exacta de nafta por la que el usuario paga. "Las condiciones no están dadas para que ese control siga cumpliéndose", admitió.
Los trabajadores y empresarios coinciden en que el desmantelamiento del INTI rompe el puente entre el sistema científico y la producción. Denuncian que el presupuesto fue recortado a la mitad y que la quita de servicios arancelados impide la innovación tecnológica necesaria para competir en el mercado global. Sin estos ensayos y certificados, advierten, la industria argentina queda ciega y el consumidor, totalmente desprotegido.

