Más de 400 familias quedaron en una situación crítica tras un nuevo conflicto en el transporte, donde trabajadores de la línea 707 denuncian hasta 15 meses de sueldos impagos, embargo de colectivos y un servicio que funciona al límite.
El reclamo se visibilizó en un móvil televisivo, donde delegados confirmaron que la empresa atraviesa una crisis profunda que ya impacta tanto en los empleados como en los usuarios.
“Venimos con una problemática de cobro de sueldo hace 15 meses que cobramos en cuota”, explicó Samuel, delegado de los trabajadores, quien detalló que además se les adeuda un pago remunerativo y viáticos.
La situación se agravó en las últimas horas cuando, según denunciaron, se embargaron 42 colectivos por una deuda con la empresa carrocera. “Hoy a la madrugada se los llevaron con orden judicial”, indicó.
El impacto ya se siente en la calle. Barrios como Boulogne, Beccar y Villa Adelina comenzaron a sufrir la reducción del servicio, afectando la conexión con hospitales, escuelas y centros de trabajo en distintas zonas de San Isidro. “Hay barrios que quedan desconectados de hospitales y escuelas. Otras líneas no cubren esos recorridos”, advirtió el delegado.
Según relataron, la empresa argumenta que los subsidios no alcanzan tras cambios en el esquema de financiamiento, que ahora depende en mayor medida del boleto. A eso se suma una caída en la cantidad de pasajeros.
Mientras tanto, la crisis se traslada a la vida cotidiana de los choferes. “El 90% tiene otro trabajo para poder vivir. Manejan aplicaciones, hacen changas, pero vienen a trabajar sin dormir”, describieron.
El panorama social es crítico: “Se están volviendo a vivir con sus padres, no pueden pagar alquiler ni colegios”, señalaron.
Actualmente, los trabajadores realizan retención de tareas y advierten que el servicio podría agravarse si no hay respuestas. “Estamos esperando que abonen lo que falta para volver a trabajar con normalidad”, explicaron.
El conflicto deja expuesta una problemática más amplia del sistema de transporte: menos unidades, menos pasajeros y salarios atrasados que terminan impactando en el eslabón más débil.

