Una intervención clave que salvó una vida
Una madrugada que parecía una más se transformó en un momento límite para una familia de Malvinas Argentinas. Una bebé de apenas 20 días de vida fue salvada a tiempo tras sufrir un atragantamiento con leche en su hogar. La rápida reacción, la capacitación y el trabajo en equipo marcaron la diferencia.
El hecho ocurrió cuando Paloma Aguilar, una recién nacida, comenzó a asfixiarse mientras era alimentada. Ante la desesperación, su padre, Adrián Aguilar, intentó realizar las maniobras que recordaba, pero al no obtener respuesta decidió salir de urgencia hacia el lugar más cercano: el Comando de Patrullas de Malvinas Argentinas, ubicado en la ciudad de Ing. Adolfo Sourdeaux.
Maniobras a contrarreloj en la guardia policial
Eran aproximadamente las 00:30 horas del martes 20 de enero cuando la familia llegó a la guardia policial con la beba asfixiada y con signos vitales casi imperceptibles. En ese momento, la oficial Malena Ríos tomó a Paloma en brazos y le realizó de inmediato las maniobras de reanimación.
“La agarré por instinto y empecé a darle palmaditas hasta que largó ese reflujo que tenía. A nosotros nos entrenan para salvar vidas, pero nunca me había tocado aplicarlo”, relató la oficial, aún conmovida por la experiencia.
Gracias a la intervención rápida y precisa, la bebé comenzó a llorar. Ese llanto marcó el primer signo de alivio y esperanza para su familia.
El rol del sistema de salud
De manera inmediata se activó un protocolo sanitario, con móviles policiales que escoltaron el traslado hasta el Hospital Pediátrico “Dr. Claudio Zin”, donde la beba ingresó con signos vitales. Allí, el equipo médico completó la desobstrucción de la vía aérea y logró estabilizarla.
“Las maniobras previas fueron claves. Este tipo de situaciones son más comunes de lo que se cree y es fundamental la capacitación, tanto del personal de salud como de las fuerzas de seguridad”, explicó el director del hospital, Dr. Jonathan Almaraz (MN 553.922).
Una historia con final esperanzador
Actualmente, Paloma se encuentra fuera de peligro y ya está en su casa junto a su familia. “No encuentro palabras para el momento en el que nos dijeron que estaba fuera de peligro. Solo agradecer. Fue un despliegue impresionante, humano y profesional. Nos devolvieron la tranquilidad y la vida de nuestra hija”, expresó su padre.
Días después, la familia regresó al Comando de Patrullas para agradecer personalmente a cada uno de los efectivos que intervinieron. Una historia que recuerda que detrás de cada uniforme hay personas, manos que sostienen y decisiones que pueden cambiarlo todo.

