Hasta el gabinete balístico de la Dirección de Policía Científica de Gendarmería se trasladarán las seis balas con las que el 27 de octubre de 2002 asesinaron a la socióloga de 50 años en su casa del country Carmel de Pilar y que actualmente están en custodia del fiscal Diego Molina Pico.
Se trata de una pericia solicitada por Molina Pico en el juicio que se le sigue al viudo Carlos Carrascosa ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro.
La investigación ya determinó que se utilizó un revólver calibre 32 largo, pero nunca se encontró el arma homicida.
Este estudio sobre los proyectiles intentará determinar al menos qué marca de revólver fue la utilizada.
El estudio consiste en analizar las estrías, que son las marcas en forma de espiral que deja el cañón de un arma de fuego alrededor de una bala.
Por la cantidad de estrías, su ancho, su profundidad y si giran hacia la izquierda (levogiro) o a la derecha (extrogiro), los expertos balísticos podrán determinar con qué marcas de revólver son compatibles esas marcas.
Todas las policías científicas del mundo cuentan con un "vademecum" de estrías con el que se compararán las características de las balas que asesinaron a María Marta.
La pericia no es taxativa, pero sirve para excluir marcas, por lo que es probable que arroje como resultados al menos un par de revólveres.
Fuentes judiciales indicaron a Télam que la bala que rebotó en la cabeza de María Marta y luego su familia arrojó al inodoro porque la confundió con un "pituto" para sujetar estantes podría ser la clave del peritaje.
"El pituto es la bala que en mejor condiciones está, ya que a diferencia de los cinco proyectiles que se introdujeron en el cráneo y se deformaron, esta bala sólo tiene una cara plana y en la otra se ven perfectamente las estrías", explicó una fuente de la investigación. (Télam)
