Con esos nombramientos, y ateniéndose a la escala de antigüedad, pasaron a retiro 12 de los 16 comandantes generales.
La decisión no causó sorpresa en el Edificio Centinela, sede de la Gendarmería. Las modificaciones en la estructura de mandos fueron consensuadas entre el Gobierno y la ahora desplazada conducción, que integraban los comandantes generales Eduardo González, jefe de la institución desde julio de 2003, y Gerardo Chaumont, su segundo.
Así lo destacaron gendarmes en actividad y en retiro consultados ayer. Al definir al nuevo jefe, las fuentes coincidieron en tres aspectos: “Pasteris es un hombre honesto, buen profesional y con mucha personalidad”.
En el año 2000 Pasteris estuvo destinado en la ciudad de Río Gallegos y allí trabó relación con funcionarios del actual gobierno nacional, como el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Ese contacto no es mal visto por algunos de los hombres que dejan la actividad. "Todos los comandantes generales tienen que tener relación con los políticos, porque cuando llegan a los puestos de mando no pueden ser parias a los que nadie conoce", comentó uno de los desplazados.
Los cambios y los nombres sonaban hace un tiempo por los pasillos del Edificio Centinela, sólo dos cuestiones generaron cierto asombro entre oficiales experimentados: el día elegido por Fernández para el anuncio oficial y una frase no del todo explicada por el ministro durante la conferencia de prensa, cuando dijo que "hechos sucedidos pusieron a la fuerza en una situación no deseada".
La frase que puso algunas dudas sobre los motivos de los relevos, en cambio, preocupó a los gendarmes.
Fuentes del Ministerio del Interior bajaron anoche el tenor de esa declaración del ministro y explicaron que la referencia fue para evitar disputas internas similares a la que en el último año fueron reflejadas en los medios de comunicación en forma de denuncias anónimas y que luego fueron descartadas en juzgados.
Quienes conocen bien la situación interna de la Gendarmería afirmaron que no
fue traumática la salida de los actuales jefes.
Es más, según se dejó trascender, tanto González como Chaumont fueron los que solicitaron un cambio generacional de mandos. Ellos estaban por ingresar en el quinto año como comandantes generales y consideraron necesario dejar lugar a nuevas promociones de oficiales.
