También considera que la sequedad de este invierno provocará un "efecto directo" sobre los espacios naturales y que la productividad de las cosechas resultará afectada.
Sin embargo, Valladares asegura que esta ola de frío "encaja perfectamente" con los escenarios de cambio climático. "Es una consecuencia del cambio climático. No sólo por el calentamiento, sino por otras causas", afirmó.
Para el científico, la atmósfera con más energía tiene más variabilidad y mayor frecuencia de los eventos climáticos extremos.
En este sentido, manifestó que, si antes la frecuencia de retorno de una ola de frío polar como esta era de 10 años, ahora se producen cada cinco años. "Lo mismo pasará con el calor, el granizo u otros eventos climáticos", sostuvo.
Por ello, vaticinó que la población deberá estar cada vez más acostumbrada y preparada para inundaciones, olas de frío o de calor, o de granizo, o saltos de temperaturas "tan abruptos".
