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Francisco deseó "un futuro de comunión plena" entre católicos y copto-ortodoxos

El papa Francisco pidió hoy "un futuro de comunión plena" entre católicos y coptos-ortodoxos, el mayor grupo cristiano de Egipto, donde llegó hoy para una visita de dos días en la que reforzó el eje ecuménico de su pontificado.
"No podemos seguir pensando en ir adelante cada uno por su camino", afirmó el Pontífice durante su visita al patriarcado corto-ortodoxo de El Cairo, residencia del Papa Teodoro II, máxima autoridad de la Iglesia cristiana copta, que representa a poco más del 10% de la población en un país de neta mayoría musulmana.

En el mismo complejo en el que un atentado asesinó a 29 personas el año pasado durante la celebración del "Mawlid", en honor a Mahoma, el pontífice retomó su clásico llamado a la "unidad" de los cristianos.

Al respecto, Francisco aseveró: "No es posible escondernos más detrás de los pretextos de divergencias interpretativas ni tampoco detrás de siglos de historia y de tradiciones que nos han convertido en extraños".

Tras el encuentro con Teodoro II, ambos líderes firmaron una declaración conjunta en la que reforzaron los lazos ecuménicos y destacaron su voluntad de "continuar avanzando" en esa dirección.

En ese marco, dieron un paso adelante con la confirmación en el escrito de que no será necesario "rebautizarse" para los fieles de una de las dos iglesias que deseen incorporarse a la otra.

Luego encabezaron una oración ecuménica junto a representantes del resto de los ritos cristianos presentes en Egipto en recuerdo de las víctimas del atentado del 11 de diciembre pasado, a quienes homenajearon con una corona de flores y una vela de frente a la Iglesia de San Pedro y Pablo.

Tras siglos de diferencias, las relaciones entre católicos y coptos tuvieron un acercamiento decisivo en 1973, con el encuentro entre el entonces Pontífice Pablo VI y el Papa Shenouda III, replicado luego en 2013 en el Vaticano por Bergoglio y Teodoro II.

"En este sentido, no sólo existe un ecumenismo realizado con gestos, palabras y esfuerzo, sino también una comunión ya efectiva", esgrimió Francisco, en el tercer discurso consecutivo de su visita.

"De aquí tenemos que comenzar siempre, para apresurar el día tan esperado en el que estaremos en comunión plena y visible junto al altar del Señor", apuntó Francisco.

El papa, si bien se mueve por El Cairo en un auto no blindado, fue provisto de un imponente operativo de seguridad que incluye policías de civil en las terrazas de la ciudad y un auto inhibido de señales de comunicación que sigue como una sombra al de Bergoglio.

En continuidad con su convocatoria a distintos grupos cristianos a enfocarse en el trabajo por los más necesitados, como hizo con los protestantes a fines de 2016, Francisco aseguró que "coptos ortodoxos y católicos podemos hablar cada vez más esta lengua común de la caridad".

"Antes de comenzar un proyecto para hacer el bien, sería hermoso preguntarnos si podemos hacerlo con nuestros hermanos y hermanas que comparten la fe en Jesús. Así, edificando la comunión con el testimonio vivido en lo concreto de la vida cotidiana, el Espíritu no dejará de abrir caminos providenciales e inimaginables de unidad", planteó.

El otro punto de unión que analizó el pontífice fue el denominado "ecumenismo de sangre", con el que ya ha denunciado la persecución que sufren los cristianos en diversos países de Medio Oriente, como Siria e Irak.

"Nuestro camino ecuménico crece de manera misteriosa y sin duda actual, gracias a un verdadero y propio ecumenismo de la sangre", ratificó.

"Con agua y sangre: viviendo una vida nueva en nuestro mismo bautismo, una vida de amor, siempre y por todos, también a costa de derramar la sangre. Cuántos mártires en esta tierra, desde los primeros siglos del cristianismo, han vivido la fe de manera heroica y hasta el final, prefiriendo derramar su sangre antes que renegar del Señor y ceder a las lisonjas del mal o a la tentación de responder al mal con el mal", agregó.

En ese sentido, y en una alusión directa al doble atentado que a inicios de abril dejó 46 muertos en iglesias cristianas de Tanta y Alejandría, Francisco aseguró que "aún recientemente, por desgracia, la sangre inocente de fieles indefensos ha sido derramada cruelmente".

"Su sangre inocente nos une", sentenció, antes de convocar a los coptos a oponerse "a la violencia predicando y sembrando el bien, haciendo crecer la concordia y manteniendo la unidad, rezando para que los muchos sacrificios abran el camino a un futuro de comunión plena entre nosotros y de paz para todos".

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