Macri abogó por volver a atraer inversiones al sector, "privadas, públicas, locales o extranjeras para que Argentina recupere su independencia energética", y consideró que "la estatización de YPF va en contra de los intereses de los argentinos".
El jefe de gobierno y titular del PRO también se refirió al proyecto del Poder Ejecutivo como un "decreto de necesidad y urgencia inconstitucional" que busca "transformar en legal lo que se ha hecho hasta ahora".
En este marco, Macri, se expresó "preocupado" y "convulsionado", y sostuvo que "el centro del debate no debería ser si YPF tiene que ser privada, pública, argentina o extranjera", sino "por qué fue un fracaso la política energética, y Argentina perdió el autoabastecimiento y tiene hoy que importar energía".
Macri habló de inversiones necesarias de alrededor de 12.000 dólares, durante un período de cuatro a cinco años, para recuperar el autoabastecimiento, de un "buen marco regulatorio" para las inversiones, y de utilizar "energías limpias que no dañen el medio ambiente".
"Es un buen negocio y con un buen marco, la gente invierte", dijo Macri que, a la hora de elegir un modelo para YPF, dijo que le gustaba la brasileña Petrobrás, aunque evitó responder si estaba a favor de que fuera totalmente privada.
En cuanto a Repsol, cuyas acciones en YPF se expropiarán, Macri dijo que "llevarse más dividendos de los que se generó en este período no habla bien" de la empresa española.
