El Gran Premio Recoleta-Tigre celebró sus 120 años con una histórica caravana de autos antiguos hasta el MAT
La histórica carrera de ruta abierta completó su trayecto desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta los jardines del Museo de Arte Tigre, donde una multitud disfrutó de la exhibición de más de 80 vehículos históricos.
Los jardines del Museo de Arte Tigre (MAT) se transformaron en el escenario final de una de las celebraciones más emblemáticas del automovilismo local. El Gran Premio Recoleta-Tigre conmemoró su 120º aniversario con una convocatoria que reunió a vecinos y visitantes en torno a una exhibición única de patrimonio histórico rodante.
La actividad, organizada por el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina, recreó el tradicional recorrido que une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el distrito del norte bonaerense. Los vehículos iniciaron la marcha desde la icónica cafetería La Biela, en el barrio porteño de Recoleta, para trazar un camino que forma parte de los orígenes viales del país.
El evento contó con la participación de más de 80 vehículos antiguos fabricados entre 1896 y 1919, los cuales completaron el circuito hasta la meta definitiva. El intendente local, Julio Zamora, acompañó la jornada de exposición y destacó el valor del espacio público como punto de encuentro comunitario y atractivo cultural para la región.
“Los jardines del MAT se llenaron de vecinos y vecinas que vinieron a conocer parte de la historia automotriz”, expresó el jefe comunal, quien además remarcó la presencia de familias de otros distritos. Durante el acto central, Julio Zamora y el presidente del Club de Automóviles Clásicos, Ricardo Battisti, descubrieron una placa conmemorativa en honor a este aniversario.
La competencia posee una relevancia histórica particular por haber sido la primera carrera de automóviles en ruta abierta de la Argentina, disputada originalmente en 1906. Aquella edición fundacional impulsó de manera directa la infraestructura de la zona, promovivendo la construcción de la actual Avenida del Libertador, así como de diversos puentes y caminos hacia el partido de Tigre.
El plano institucional también estuvo representado por el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Miguel Escalante, quien celebró la apertura de las instalaciones del organismo legislativo para integrarlas al circuito del festejo. Los asistentes que se concentraron en los alrededores del museo pudieron disfrutar de la musicalización en vivo a cargo de la orquesta de la Armada Argentina.
La logística del recorrido demandó un despliegue de las áreas de seguridad vial de las comunas involucradas. En ese sentido, Ricardo Battisti extendió un reconocimiento a la gestión local al señalar que “todos los años el área de Tránsito del Municipio hace cosas increíbles para ayudarnos a circular”.
La caravana atrajo tanto a restauradores experimentados como a delegaciones de diversos puntos del conurbano. Jorge Schneebeli, conductor que asistió al evento con cuatro vehículos clásicos y participa de la propuesta desde hace 25 años junto a su familia, ponderó el acompañamiento del personal municipal en cada cruce de calle del distrito durante el ingreso de las unidades.
Los orígenes del circuito histórico
La competencia original de 1906 constó de dos etapas diferenciadas, iniciando a mitad de camino entre Recoleta y Tigre con un trayecto inicial de 19,1 kilómetros. Aquel primer tramo culminó en un empate técnico entre el automóvil Darracq de 20 Hp, comandado por el piloto de apellido De Santis, y el Spyker de 23/32 Hp, bajo la conducción de Daniel MacKinley.
La segunda sección del desafío de principios del siglo pasado estableció el regreso hacia el punto de partida en la Ciudad de Buenos Aires. El desenlace definitivo de la prueba consagró como ganador a un vehículo Darracq de 40 Hp, pilotado por Marín, quien completó los 38,2 kilómetros de recorrido en un tiempo oficial de 28,3 minutos.