30.04.2026 - 20:26 | Espectáculos

Taylor Swift busca frenar la inteligencia artificial: registró su voz e imagen como marca

La cantante avanzó con una estrategia legal poco usada para evitar que su identidad sea replicada con inteligencia artificial, en medio del crecimiento de los deepfakes.

Taylor Swift busca frenar la inteligencia artificial: registró su voz e imagen como marca

Taylor Swift dio un paso inusual para enfrentar el avance de la inteligencia artificial: registró su voz y su imagen como marcas comerciales para evitar que sean replicadas sin consentimiento en contenidos digitales.


La decisión apunta directamente al crecimiento de los deepfakes, una tecnología que permite imitar con alta precisión la apariencia y la voz de una persona, generando riesgos legales y económicos para artistas.



El tema fue analizado en Infobae a la Tarde por el abogado especialista en derecho creativo Ezequiel Canle Santamaría, quien explicó que se trata de una estrategia novedosa dentro de la industria musical.


“El derecho de autor parecería no ser suficiente contra los deepfakes o contra el avance de la inteligencia artificial”, sostuvo el especialista, y remarcó que el registro marcario ofrece una herramienta más sólida para proteger la identidad.


Según detalló, la clave está en la distintividad, un requisito central del derecho de marcas: “No puede provocar confusión en el consumidor”.


Un cambio de lógica en la protección de artistas


El uso de marcas para proteger elementos personales —como la voz o la imagen— marca un cambio respecto de los mecanismos tradicionales del derecho de autor.


“Nunca antes se había usado este tipo de registros de marcas sonoras junto con registros de imagen para blindar la identidad de un artista”, se explicó durante el programa.


El especialista señaló que este tipo de herramientas ya existe en la legislación de varios países, incluida la Argentina, aunque todavía no hay antecedentes concretos de casos judiciales en la región.


Cómo funciona el registro de voz como marca


Canle Santamaría explicó que una marca sonora puede ser cualquier sonido distintivo, como sucede con el “tutum” de Netflix o el rugido del león de Metro-Goldwyn-Mayer.


La novedad es que ahora ese mismo criterio se aplica a artistas individuales.


Además, remarcó que este tipo de protección no es exclusiva de Estados Unidos: “Esto lo hace Taylor Swift, pero también lo pueden hacer músicos argentinos”.


Los límites legales y el desafío de la inteligencia artificial


Sobre el uso de contenidos protegidos, el abogado fue claro: “Si usás una marca, tenés que pedir permiso para usar la marca de otra persona”.


Sin embargo, también planteó límites en situaciones no comerciales, como los memes: “No podés ir al extremo de ridiculizar al otro y provocarle un daño a su imagen”.


El caso también abre interrogantes sobre el futuro de la industria cultural frente a la IA, especialmente en relación con la creación de versiones digitales de artistas.


“Hay que ver qué implican esos contratos, cuál es la ganancia y qué se cede. Por ahí a veces es más lo que das que lo que recibís”, advirtió.


Argentina, en desventaja frente a la nueva tecnología


En cuanto al marco local, el diagnóstico fue crítico: “No estamos preparados. Tenemos una norma que es del año 1933”, señaló el especialista.


La falta de legislación específica sobre inteligencia artificial, blockchain o deepfakes deja un vacío que este tipo de estrategias intenta cubrir desde el derecho existente.