La nafta no para de subir: cuánto cuesta hoy y por qué sigue aumentando
El precio de los combustibles aumentó con fuerza en las últimas semanas, impulsado por factores internacionales y ajustes locales.
El precio de la nafta en Argentina subió cerca de un 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente y ya supera los $2.000 por litro en la mayoría de las estaciones de servicio.
El aumento se mantuvo en las últimas semanas pese a los intentos de contener los valores, aunque con una leve desaceleración en el ritmo de subas.
En febrero, el precio promedio de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires era de $1.674,90, mientras que a mediados de abril los valores en estaciones de Axion y Shell rondan los $2.084, lo que representa un aumento de más de $400 en pocas semanas.
Actualmente, los precios varían según la marca. En Axion, la nafta súper se ubica en torno a los $2.069, mientras que en Shell alcanza los $2.099. En cambio, YPF mantiene la súper en $1.999, por debajo del resto del mercado.
Por qué sube la nafta
El incremento responde a una combinación de factores. Por un lado, el conflicto en Medio Oriente impactó en el precio internacional del petróleo. Por otro, las petroleras trasladan esos costos al mercado local.
A esto se suman variables internas como los impuestos y el tipo de cambio, que también influyen en la formación del precio.
En ese contexto, YPF aplicó desde abril un esquema de contención por 45 días, con el objetivo de moderar los aumentos. La medida ayudó a desacelerar la suba, pero no logró frenarla.
Una tendencia que sigue en alza
Datos de la consultora EcoGo muestran que los combustibles continuaron aumentando durante abril, aunque a un ritmo más moderado.
Según ese relevamiento, los precios subieron cerca de un 23% desde fines de febrero, lo que confirma una tendencia sostenida en las últimas semanas.
Además, el Gobierno postergó la actualización de impuestos a los combustibles hasta mayo, en un intento por limitar el impacto en los surtidores.
Sin embargo, el escenario sigue marcado por aumentos constantes, con diferencias entre marcas pero con una tendencia común: precios cada vez más altos.