Caen los presos que estafaron a jueces de San Isidro: el paso a paso del “call center” carcelario
Tras una investigación de la UFI de Ciberdelitos de San Isidro, allanaron el penal de Magdalena. Los presos se hacían pasar por empleados de Andreani y Movistar para robar códigos de acceso y dinero.
Una investigación de la UFI de Ciberdelitos Zona Norte, dirigida por el fiscal Patricio Ferrari, reveló cómo operaba una verdadera oficina de estafas dentro del pabellón 7 de la Unidad Penal N°35 de Magdalena. La banda, liderada por Gabriel Nicolás Giménez, no improvisaba: tenía una "jornada laboral" de 9 a 17:30 horas y utilizaba guiones profesionales para engañar a vecinos y magistrados de la Cámara Penal de San Isidro.
El "paso a paso" de la estafa comenzaba con inteligencia previa. Los delincuentes accedían al nombre completo, DNI y domicilio de sus objetivos. Con esos datos, lanzaban el primer ataque: un llamado simulando ser de la empresa Andreani. Así cayó el primer juez el 19 de febrero, facilitando un código de seis dígitos creyendo que autorizaba el envío de un paquete. Al instante, perdió su cuenta de WhatsApp y sus contactos empezaron a recibir pedidos de dinero.
La logística delictiva: 30 llamadas diarias y tres guiones
Dentro de la celda 3, los internos Giménez, Juan Manuel Acuña y Facundo Ponce rotaban los roles de "operadores". Según la DDI de San Isidro, la banda utilizaba tres modalidades según el perfil de la víctima:
- El falso cadete: El método más efectivo. "Tiene para tomar nota porque le voy a dar un número de remito", le dijeron a un segundo juez de San Isidro el 26 de febrero. El objetivo era que la víctima se concentrara en anotar un número falso mientras ellos disparaban el código de verificación al celular.
- El analista de sistemas: Se hacían pasar por soporte de Movistar. Advertían sobre un "acceso sospechoso" y pedían el código para "vincular la cuenta a un servidor seguro".
- El soporte técnico de WhatsApp: Usaban el miedo al bloqueo de la cuenta para que el usuario entregara las claves de seguridad bajo presión.
El audio que los delató: “¿Cómo te lo voy a pasar?”
La impunidad de los presos quedó registrada en las escuchas. En un intento de estafa, una de las víctimas, sospechando del engaño, les respondió: “Si me dice que no lo comparta, ¿cómo te lo voy a pasar?”. En otro audio, un vecino de Zona Norte les gritó: “Ya nos estafaron con eso acá”, antes de cortar.
La fiscalía detectó, a través de la empresa Movistar, que los chips utilizados estaban a nombre del propio Giménez, quien ya cumplía condenas por robo agravado y portación de arma de guerra. A pesar de estar en una celda de máxima seguridad, contaban con una infraestructura de seis teléfonos celulares y cargadores que les permitían mantener el ritmo de un call center corporativo.
El fin de la banda en Magdalena
El operativo final en el penal de Magdalena secuestró los dispositivos y las tarjetas SIM que confirmaron el origen de los llamados a los despachos judiciales de San Isidro. Los tres involucrados sumaron nuevas imputaciones por estafa, acceso indebido a datos y uso indebido de información, exponiendo la alarmante falta de control sobre los dispositivos móviles dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense.