Los combustibles registraron su quinto aumento en apenas un mes, y la situación genera polémica en todo el país. Los conductores aseguran que ya no existe un anuncio oficial de las subas y que recién se enteran del incremento cuando van a cargar en las estaciones de servicio.
En esta última actualización, la nafta premium pasó de $1.715 a $1.782 en solo ocho días, un salto de casi 70 pesos que impacta directamente en el bolsillo de los trabajadores.
La medida no solo afecta a quienes necesitan el auto para movilizarse, sino también a quienes dependen del vehículo para trabajar, en un contexto de inflación donde cada gasto adicional repercute en la economía diaria.
En las estaciones de servicio se repite la misma postal: clientes sorprendidos, discusiones en los mostradores y la sensación de que los precios cambian sin previo aviso. La falta de información oficial sobre los incrementos alimenta la bronca y el desconcierto entre los automovilistas, al respecto, la provincia estudia un proyecto para obligar a las petroleras a informar los aumentos.
La situación vuelve a encender la discusión sobre el impacto de los combustibles en la economía argentina, donde cada aumento en la nafta arrastra subas en el transporte, los alimentos y los costos logísticos.

