24.02.2014 - 21:04 | Actualidad / Tigre

Diana Saiegh recordó el paso de Páez Vilaró por el museo de Tigre

Diana Saiegh, ex directora del Museo de Arte Tigre (MAT) destacó “la humildad como artista” de Carlos Páez Vilaró, que falleció hoy a los 90 años en Uruguay y exhibió sus obras en ese espacio de arte a lo largo de distintas muestras.

Diana Saiegh recordó el paso de Páez Vilaró por el museo de Tigre

Fueron tres las veces que el museo le abrió sus puertas a las obras de Páez Vilaró, quien se consideraba “un artista de la mitad del río”: la primera fue “Fragmentos” (2008), la segunda “Gracias Tigre” (2011) y la última “El color de mis 90 años” (2013).

Tanto es el agradecimiento al creador de Casapueblo con Tigre, que una de las plazoletas ubicada en la entrada de la ciudad lleva su nombre.

La relación con esta localidad bonaerense se inició cuando el artista refaccionó una antigua casa de estructura ferroviaria siguiendo algunos de los lineamientos de Casapueblo, el célebre emprendimiento arquitectónico que a fines de los 60 montó en Punta Ballena, a 14 kilómetros de Punta del Este.

“Cuando se le propuso hacer una exposición -creo que la primera en el país- se vació toda la planta baja del museo para exhibir sus obras por etapas y en el antiguo bar se recreó su taller, que conocí en un viaje a Uruguay que había realizado unos meses antes”, relató Saiegh

“Venía todos los días a la hora de la visita de los chicos y a todos les dedicaba un tiempo para charlar. No era necesario, pero a él le gustaba estar en contacto con la gente que quería conocer sus trabajos”, recordó la exdirectora del Museo de Arte de Tigre.

“Annette Deussen, su actual mujer, siempre lo acompañaba en esas incursiones a mezclarse con la gente. Supo abrir su casa llamada 'Bengala' para recibir a la gente que se acercaba a conocer a su marido. Hace poco tiempo, y creo que a modo de despedida, hizo una fiesta para amigos, artistas, políticos y periodistas en los jardines de esa residencia”, contó.

Años atrás estuvo muy enfermo y al salir de ese cuadro regresó a Buenos Aires y presentó “Gracias Tigre”.

En aquella oportunidad le regaló al museo dos obras que al unirlas se transformaron en un díptico, “que terminó de unificar con cuatro líneas realizadas en el momento de verlas colgadas”, recordó Saiegh.

La última exposición fue “El color de mis 90 años”, que montó en julio del año pasado.

“Cuando viajé a ver qué estaba preparando vi que el fondo de sus trabajos eran blancos. Me llamó mucho la atención porque por lo general así lo hacen los nuevos artistas, los jóvenes... fue como un volver a empezar en su obra”, relató Saiegh.

“La muestra iba a llamarse 'El blanco de mis 90', o algo así, pero decidió cambiarle el nombre y fue una exposición maravillosa.

Nunca dejó de sorprenderme, siempre estaba creando, siempre tenía más para mostrar”, apuntó.

“Fue un artista con mayúsculas. Creo que Carlos falleció con un pincel en la mano y con un tambor en la otra. Fue un hombre del que aprendí que hay que amar lo que uno hace, tener proyectos y tener el espíritu joven”, finalizó Saiegh.