14.04.2011 - 11:00 | Espectáculos

Joaquín Sabina: Noche de bodas en el Luna Park

El español reafirmó su romance con el público argentino al que le ofreció canciones de todas las épocas. El 19 de abril realizará la última presentación en el Palacio de los Deportes en el marco de la gira “El penúltimo tren”.

Joaquín Sabina: Noche de bodas en el Luna Park

Amor incondicional y éxtasis es la fórmula que desde hace 22 años unen al español Joaquín Sabina con el público argentino, a quienes volvió a deleitar en la novena noche de Lunas Park, queda una, el 19 de abril, con un desfile de canciones-poesías que refrescan a cada instante el alma.

La locomotora de “El penúltimo tren”, como fue bautizada la gira que cierra en Buenos Aires, comenzó con un Joaquín suave, cuidando la voz, midiendo cada frase y melodía para ir calentándola de a poco con “Esta noche contigo” invitando al público a disfrutar y tomar “juntos al abordaje, la carretera que te conté”.

Con la primera ovación de la noche y con el bombín en alto recibiendo el afecto de la gente, el andaluz siguió, sin acelerar el ritmo pero dosificando de manera precisa y justa, con “Tiramisú de limón” y “Virgen de la amargura” del último disco “Vinagres y rosas”.

“Estar aquí es un sueño, muchas gracias Buenos Aires” y el primer tema que hizo corear al Luna Park, y saltar de su butaca a más de uno, llegó con “Aves de paso” dedicada a “la cholula argentina”.

El show tuvo un momento de tregua para la voz de Sabina, quien dejó paso al multiinstrumentista Antonio García de Diego que hizo una lograda versión de “Ni tan joven ni tan viejo”, para luego reaparecer y poner en marcha el corazón rockero con “Llueve sobre mojado”.

El momento sensual e íntimo de la noche con la corista Mara Barros, apoyada sobre un farol arrabalero, en “Una canción para la Magdalena”, que siguió con “Peces de ciudad” del trabajo “Dímelo en la calle” diluyendo un teatro con seis mil personas a un bar perdido en las madrugadas de alguna ciudad.

“El timonel de mi nave”, presentó el hombre de traje gris para que Pancho Varona cante “El rocanrol de los idiotas”.

“Hace unos días esta ciudad me homenajeó con un baldosón” y dedicado a Las Madres de Plaza de Mayo hizo “Con la frente marchita”, con el adiós de esas melodías el concierto tuvo un quiebre sonoro que comenzó con “El caso de la rubia platino” que cantó el guitarrista Jaime Asúa para luego subir el volumen en “Princesa”.

Los decibeles bajaron para homenajear a Chávela Vargas con “El boulevard de los sueños rotos” para seguir con “Contigo”, que robó suspiros de la platea femenina.

Sabina puso a bailar al Luna al ritmo de la rumba “19 días y 500 noches”, el cierre con “Pastillas para no soñar” con el andaluz auspiciando de bombista y la despedida con la banda cantando a capela: “la canción que se canta al oído, la canción que no supe escribir, la cantamos los malos maridos cuando, en el olvido, pensamos en ti”.

El flaco de Úbeda prometió el regreso, porque aún queda una estación más por recorrer, porque el romance y ese guiño cómplice con Buenos Aires y los argentinos sigue más intacto que nunca, porque el pirata de las mil batallas seguirá recorriendo los mares ofreciendo su arma más poderosa e inquebrantable que ya rompió toda barrera del tiempo: Su poesía.

Luis Viviant
luisv@elcomercioonline.com.ar