"Son de Fierro" ya es otra de las familias tipo de la TV
El primer capítulo de la comedia "Son de Fierro", con Osvaldo Laport y María Valenzuela en la pareja central, desembarcó en la noche de Canal 13 y reúne a un nutrido elenco de probada calidad artística como Mario Pasik, Favio Posca, Dora Baret y Juan Carlos Dual.
Los Fierro, de acuerdo con el guión de Marcela Guerty y Ricardo Rodríguez, constituyen una familia porteña como tantas, unidas por el cariño y sobreviviendo a rencillas internas.
Martín (Laport) y Lucía (Valenzuela) forman una pareja de fuerte temperamento, celosos del cuidado de sus tres hijos: Juan (Mariano Martínez), Sandy (Soledad Fandiño) y Lucho (Felipe Colombo).
Juan es un joven no vidente de 25 años que pretende hacer su propia vida pero debe luchar contra la discriminación que le cierra las puertas de la práctica docente a pesar de su excelente formación.
Ante él, Lucía, que ha dejado su carrera docente para dedicarse a su cuidado, tiende a sobreprotegerlo provocando la reacción del joven que se siente ahogado por los excesivos temores de su madre.
El padre, en cambio, toma cierta distancia insinuando un sentimiento de culpabilidad cuya causa seguramente se develará al desarrollarse la historia.
Una serie de conflictos familiares se perfilan entre Martín y su suegra (Baret) que esperaba para su hija alguien con más nivel que un simple carnicero.
Tampoco es amistosa la relación de Martín con su padre (Dual), así como es conflictiva la presencia de su hermano (Freddy Villarreal), instalado en la casa sin intención de modificar la situación.
Para redondear las complicaciones familiares aparece en escena José María Fontana (Pasik), antiguo novio de Lucía, que regresa al país convertido en una personalidad en el campo de la educación y pretende que Lucía trabaje con él en el Ministerio de esa área.
En la primera emisión se asomaron con claridad todas la facetas que se habrán de desarrollar en las futuras emisiones, con un buen perfil de los personajes y ritmo sostenido.
Las actuaciones tienen la virtud de la naturalidad que caracteriza a los actores argentinos en el género ficcional televisivo pero corre el riesgo de caer en la sobreactuación y confundir lo estentóreo con la intensidad dramática y la velocidad con el ritmo.
Estos riesgos, si bien no aparecieron en el capítulo emitido anoche, suelen ser uno de los males que aquejan a las historias televisivas que se prolongan en el tiempo sin exhibir conflictos que las sustenten y desdibujando el perfil de los personajes hasta bordear el estereotipo.
Télam, por Leonor Soria