Esto fue posible tras varias gestiones explicando cómo iba a dañar a nuestra economía un impuesto de esa naturaleza”.
Consideró una “incongruencia mezclar el alcoholismo, el tabaco y el deporte, era un mensaje muy confuso con un perjuicio económico y otro perjuicio vinculado al consumo y la valorización de la industria vitivinícola, con un producto declarado bebida nacional”.
El vino está relacionado con el consumo responsable, la salud y que hasta ha sido calificado por instituciones académicas y científicas como un alimento. Y de pronto, ser gravado con un nuevo impuesto en un momento de crisis y con un mensaje confuso, como si estuviéramos en contra del deporte, son muchos desatinos”, aclaró Iannizzotto.
“Seguiremos buscando la forma de continuar con la pelea de fondo que es el precio del vino, buscando el modo para darles a nuestros productores un precio rentable y poder superar la crisis actual del sector”, señaló.
