Sin embargo, desde la industria automotriz, la más afectada por las medidas de restricciones aplicadas por ambos países, señalaron que "estamos preocupados por las demoras en el levantamiento de las licencias no automáticas porque de no solucionarse el problema, nos llevará a problemas en nuestras terminales".
Por su parte, Texeira reconoció que "no hubo avances prácticos en el corto plazo" tras el encuentro que mantuvo con el secretario de Industria argentino, Eduardo Bianchi.
Voceros de las terminales argentinas aseguraron que "tenemos unos 4.000 vehículos demorados en la frontera con el Brasil y si se siguen manteniendo las licencias no automáticas en una semana tendremos un colapso en nuestras plantas".
"Se van acumulando casi 1.000 vehículos por día que tienen como destino el mercado brasileño y si la liberación de las licencias no se produce en un tiempo adecuado, terminará afectando a la producción y al empleo", expresaron directivos del sector.
Argentina y Brasil iniciaron esta semana una ronda de negociaciones para sortear el inconveniente entre ambos que saltó hace 15 días, cuando el gobierno de Dilma Rousseff decidió aplicar sin aviso licencias no automáticas al ingreso de productos argentinos a ese país.
Esto trajo aparejado una protesta de la Argentina, por resolver de manera inconsulta la aplicación de las licencias.
Luego de algunos intercambios de encendidas declaraciones de un lado y del otro que tomaron estado público, los brasileños levantaron las medidas y aceptaron sentarse a dialogar con los argentinos.
Así Texeira arribó al país y dio el puntapié inicial a una nueva ronda de negociaciones con Bianchi, que en una primera etapa tuvo dos encuentros, y en una segunda etapa se continuará dentro de 15 días.
Argentina habría llevado a la mesa de negociaciones los diferentes planteos que ya había adelantado la ministra Débora Giorgi, en una carta enviada hace diez días al ministro brasileño Fernando Pimentel, sobre los "desequilibrios estructurales".
También habría reclamado que se levanten las trabas al ingreso de vinos, aceite de oliva y otros productos fabricados en el país por 7.000 millones de dólares.
Por su parte, Brasil acusa a Argentina de demorar la entrega de los permisos para importar productos brasileños por más de 60 días, que es el plazo máximo permitido por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
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