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Innovación Educativa, responsabilidad compartida

Innovación Educativa, responsabilidad compartida
Columna de opinión de Mariano Visoso
Innovación. Idea salvadora que nos ayudará a revertir los problemas en educación. Cuando en las escuelas se tratan y se debaten diversos problemas del sistema educativo, siempre se termina diciendo lo mismo: Hay que innovar, palabra de origen latino que significa “mudar o alterar algo, introduciendo novedades” (Real Academia Española), es la solución que tanto el Estado como los docentes estamos buscando. Y ahí nació el concepto de Innovación Educativa. Parece un concepto novedoso y moderno que llego para quedarse y que es propio de sociedades europeas y colegios de avanzada pero que en nuestro país fue fomentada por un tal Domingo Faustino Sarmiento allá hacia finales del siglo XIX.

El entonces Presidente Bartolomé Mitre (1862- 1868) envía a Sarmiento de viaje por Europa y EE. UU para que vea y estudie de cerca los sistemas educativos de la tan preciada “civilización”. Es allí donde “el padre del aula” entiende que para avanzar y progresar había que educar y por esos tiempos la Argentina carecía prácticamente de un sistema educativo (las pocas entidades educativas existentes eran escasas y la mayoría eclesiásticas). Siendo Presidente de la Republica (1868-1874) realizó el primer censo nacional que dio como resultado un gran porcentaje de analfabetismo, ante lo cual inició un plan de creación de instituciones tendientes a bajar ese porcentaje y, en la Presidencia de julio A. Roca (1880-1886), fue uno de los mentores de la famosa Ley 1420 donde establecía que la educación debía ser obligatoria, gratuita y laica. Esta sería la gran innovación en materia educativa que se llevó adelante en nuestro país y que se mantuvo hasta la década del 90 del siglo XX. En los últimos 20 años los índices de educación están viniendo en picada y el deterioro de la educación pública se hace palpable día tras día (deserción y repitencia principalmente). Años en los que se han llevado adelante muchas reformas educativas que hasta el momento no han dado resultado ni positivo ni alentador.

¿Qué han hecho los demás países en materia educativa? Según los exámenes internacionales de Educación PISA (Programme for International Student Assessment), Corea del sur y Finlandia son los países con mejores resultados. Ambas naciones han hecho de la educación la base para el progreso de su economía, llevando adelante programas durante mucho tiempo que dieron los resultados que hoy podemos admirar. En el caso finlandés la innovación tuvo varios puntos de apoyo: constante capacitación docente y un replanteo de su rol, fomento en el trabajo en equipo de los alumnos haciendo foco en el uso de la tecnología y fomentando la curiosidad en el aula. También las empresas participaron en este proceso generando productos educativos y herramientas para facilitar el aprendizaje. No fueron medidas aisladas, sino que se hicieron alianzas con todos los sectores de la sociedad finlandesa.

Sin cruzar el charco, tenemos el caso de Ecuador que en pleno conflicto político varios referentes educativos y políticos propusieron un cambio en la educación, pero para resguardar la república y la democracia ecuatoriana. La población votó un referéndum donde se propusieron varios puntos: constante evaluación educativa, jerarquización de la carrera docente, normalización del salario (gran parte de éste estaba en negro, lo cual era perjudicial para la jubilación), coordinación de políticas educativas desde el jardín de infantes hasta la universidad y, ante todo, lograr un firme financiamiento por parte del Estado. Este era un plan que tenía que implementarse a lo largo de 10 años y los primeros resultados son más que alentadores. Como podemos observar, desde Sarmiento hasta Ecuador pasando por Corea del Sur y Finlandia, cualquier intento de innovación lleva años de análisis e implementación ya que debe ser una verdadera política de Estado a largo plazo que sobrepase a gobiernos y partidos políticos y, como cualquier medida gubernamental de política educativa, tiene que tener el consenso de todos los actores sociales ya que, en definitiva, la educación es una responsabilidad de todos.

* El autor es Profesor de Historia y Lic. En Gestión Educativa.
Referente de Docentes Siglo XXI

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