El referente señaló que, cuando se franquea la puerta, los asaltantes, generalmente munidos de documentación falsa, de uniformes y hasta de vehículos pintados con el logo de las empresas, “hacen un desastre para llevarse lo más que puedan, sin respetar ni a chicos ni a ancianos”.
Según indicaron en el área de comunicación de una empresa de cable, la situación, que se da “en todas partes” y cada vez de modo más “exponencial”, involucra “a clientes de todas las clases sociales, en casas y también en edificios de departamentos”.
Ante el reclamo por los desperfectos, muchas veces ocurre que los verdaderos técnicos de las empresas llegan de modo simultáneo con los delincuentes y así se desbarata el intento a riesgo de los trabajadodes, debido a que los ladrones suelen tener a alguien de “campana” en la puerta de los domicilios.
Como característica más resonante de los últimos tiempos, se manifiesta que los asaltantes en todo momento buscan “acelerar” el asalto apelando a amenazas contra miembros de la familia, a la violencia verbal y sobre todo a la física.

