Tinelli, que ya había sido nombrado hace un año como Director de Prensa y Comunicación de la AFA, se acercará a su deseo de llegar a la presidencia de la calle Viamonte con el cargo que compartirá con Rodolfo D'Onofrio (River) y Claudio “Chiqui” Tapia (Barracas Central), con quienes volverá a integrar la denominada “mesa chica” junto al presidente Luis Segura, que no participó del Comité Ejecutivo por estar recuperándose de una operación.
De esta forma, la sensación con la que los dirigentes del fútbol argentino se retiraron del edificio de la calle Viamonte fue que todos habían ganado con éste consenso, que se logró después de una jornada repleta de reuniones, incluso hasta antes del encuentro del Comité Ejecutivo.
Ese juego de naipes en el que se había transformado el fútbol argentino en las últimas semanas quedó reducido a esas palabras que siempre pregonó el fallecido Julio Humberto Grondona: consenso y unanimidad.
Pero no sólo se limitó a los dirigentes del fútbol. Porque durante todo el fin de semana largo el que apareció en escena fue el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto.
¿Para qué? Para ser el operador de Marcelo Tinelli en las negociaciones para convencer de la reinterpretación del inciso quinto del artículo 50 del reglamento general de la AFA.
Según pudo saber la agencia Noticias Argentinas, Mariotto estuvo reunido el viernes con “Chiqui” Tapia, delfín del ascenso y del grondonismo duro, que se oponía, hasta éste mediodía a habilitar la candidatura de Tinelli.
“Ahora, que se presenten todos los que quieran. La decisión política era que no hubiera proscripción para Tinelli. Y Mariotto fue el operador”, le confiaron fuentes del entorno del vicegobernador a Noticias Argentinas.
Alrededor de las 15:00, Tinelli recibió en el hotel Panamericano del centro porteño a varios de los dirigentes que iban a apoyar la reinterpretación del reglamento y que ya habían anunciado su intención con la firma del petitorio.
Entre ellos estaba Francisco Javier “Pipo” Marín, vicepresidente de Acassuso y uno de los primeros “grondonistas” que se pasaron de bando y “operaron” para darle votos del ascenso a Tinelli.
Todos ellos, de allí se iban a dirigir directamente a Viamonte, aunque algo pasó en el medio de ese trayecto de pocas cuadras que desvío a Tinelli y a su ladero Matías Lammens a una oficina cercana a la sede de la AFA.
Ahí los esperaban “Chiqui” Tapia y Luis Fernando Segura, hijo del actual presidente de AFA y vicepresidente 1ero de Argentinos Juniors, quienes velaban por los intereses del oficialismo.

