Los choferes denuncian que hubo 53 trabajadores despedidos a principios de este mes que no fueron reincorporados y reclaman mejoras en las condiciones de trabajo, pero desde la empresa Monsa SA afirman que las fuentes de empleo fueron devueltas el 13 de julio y no hay en la actualidad ningún cesanteado.
Los delegados de la comisión interna habían anticipado que este jueves realizarán un corte "más fuerte" que el del martes, que finalizó con una fuerte represión con balas de goma y gases lacrimógenos por parte de la Gendarmería Nacional.
Pero finalmente, tras reunirse en la colectora de la Autopista a la altura de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz, pudieron subir a la calzada central e interrumpir sólo un par de carriles ante un imponente operativo de la Guardia de Infantería de la Policía Federal.
Acompañados por empleados ferroviarios, agrupaciones universitarias y de izquierda, los choferes se concentraron desde las 6:00 en la colectora y a las 9:20 subieron a la traza principal y bloquearon dos carriles dejando otros dos libres, por lo que la circulación vehicular continuó con demoras.
La Gendarmería y la Policía Bonaerense brindaron su apoyo en el operativo y estuvieron apostadas a la vera de la Panamericana, mientras que el tránsito fue asistido por personal de la Policía Federal.
El gigantesco operativo estaba bajo la supervisión del secretario de Seguridad, Sergio Berni, que estuvo en el lugar en las primeras horas de la mañana y luego se dedicó a sobrevolar la zona con un helicóptero.
"Vamos a intentar cortar, obviamente no vamos a entrar en ninguna provocación, no queremos que haya ninguna agresión de los compañeros a la Gendarmería", señaló el delegado Esteban Simonetta antes de realizar la manifestación.
Todo comenzó el 25 de junio cuando la empresa despidió a un chofer porque había protagonizado trece accidentes (el último con cinco lesionados de gravedad) en tres años y sus compañeros comenzaron a no cobrar boletos a modo de protesta.
La medida de protesta se mantuvo durante todo el 26 y el 27 la empresa Monsa impidió que los colectivos salieran a la calle, por lo que desde ese día unos 250.000 pasajeros no cuentan con el servicio de transporte que une a la Capital Federal con el norte del Conurbano bonaerense.

