El médico Daniel López Rosetti expresó que “al reconocer este tipo de pensamientos y modificarlos se gana calidad de vida porque se evitan manifestaciones como taquicardia, ansiedad, miedos y alteraciones del sueño”.
El especialista en estrés contó que existen pensamientos deformados que se llaman “filtraje”. Y lo ejemplificó: “Un jefe felicita a su empleado por una tarea pero le dice que habría que modificar tal punto. Entonces, la persona filtra todo lo bueno y se queda con lo malo dando vueltas en su cabeza. Eso tiene una traducción biológica que genera estrés”.
Rosetti dijo que otro pensamiento distorsionado es ir a los extremos. “A veces tomamos las cosas que pasan como buenas o malas, blancas o negras y no admitimos grises. Es necesario aprender a ser flexibles. El cambio positivo es notable”.
Entre las técnicas para modificar esas reflexiones, el médico aconsejó: “Lo mejor es detenerse un instante, pensar y sentir porque en la dinámica cotidiana no se pueden ver las cosas tal como son. Está científicamente comprobado que con darle tiempo a la mente y a las emociones para reflexionar podemos cambiar el color de las cosas para bien”.
López Rosetti señaló cuatro variables sencillas a tener en cuenta. “Estar tranquilo, no engancharse con temas negativos, resolver, y en último término aprender a entender que -como en una partida de naipes- hay que aceptar las cartas que nos tocan y trabajar con ellas”, concluyó el jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital Central de San Isidro, un espacio gratuito único en el país. Los encuentros son martes y jueves, a las 10, en Av. Santa Fe 431.
