En este sentido, Rosa reconoció que además de los seis afectados podrían existir varios portadores.
La “Clostridium difficile” se trasmite a través de la manipulación de alimentos, instrumentos, camas, y cualquier objeto que tenga contacto con el paciente.
“Por eso es importante que estos pacientes estén aislados y el personal de la salud que los atiende tome las medidas correspondientes”, añadió Rosa.
Los principales síntomas de haber contraído la bacteria, que en los casos más graves puede conllevar la muerte, son alteraciones gastrointestinales que provocan diarreas.
A juicio de Raquel Rosa, el brote se está controlando “fundamentalmente” a través del aislamiento de los pacientes en los que se ha encontrado el diagnóstico de esta bacteria y con medidas de higiene que eviten su propagación.
De momento, que no se propague fuera del hospital forma parte de las medidas adoptadas, entre las que se encuentra la restricción de visitas del exterior a los pacientes que sufren este problema.
