“Hillary y yo estamos orgullosos de ti y de toda la tripulación, y también un poco celosos”, le escribió el presidente al cosmonauta, en nombre suyo y de su esposa.
Este correo electrónico es la respuesta a otro enviado por Glenn el día antes, en el que se podía leer: “Esta es seguramente una primera vez para mí, escribir a un presidente desde el espacio, y puede ser también una primera vez para usted, recibir un email directamente de un astronauta en órbita”.
Ambos correos fueron conservados en el “hard drive” del ordenador portátil y con una copia en un “floppy”. La computadora pertenecía al médico de la Casa Blanca, Robert G. Darling.
Pese a que Clinton fue el primer presidente que mandó un email desde la Casa Blanca, evidentemente no quedó capturado por este nuevo sistema de comunicación, ya que en los ocho años en la Casa Blanca envió apenas dos emails.
En 2000 se justificó diciendo que no usaba el correo electrónico por motivos de seguridad. Y en una entrevista dijo al New Yorker: “He mandado un email a John Glenn al espacio y a unos marineros en una nave para felicitarles la Navidad, y esto es todo”.
