Los voceros confirmaron que entre las estaciones de San Antonio de Padua e Ituzaingó el tren circuló a 63 km/h, mientras que desde Castelar a Morón aceleró a 68.
El tramo entre las estaciones Morón y Haedo aplicó 63 km/h, mientras que entre Haedo y Ramos Mejía transitó a 69 km/h.
El mismo día del accidente los pasajeros del tren siniestrado contaron que habían hecho el viaje mucho más rápido que habitualmente.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, había dicho la semana pasada que llegando a Once la formación corría a 22 km/h, poco menos del doble del promedio.
"A 900 metros, donde la velocidad promedio es de 37 km/h, la formación chapa 05 pasó a 48 km/h. Y a 300 metros, pasó a 36 km/h", había dicho el ministro durante una breve conferencia de prensa en Casa Rosada.
Todos estos datos suman elementos para agravar la acusación contra Benítez, detenido desde el momento del accidente e imputado de estrago.
Hasta ahora el juez Ariel Lijo no había decidido si el delito sería calificado como culposo o doloso (la diferencia entre una eventualidad imponderable y una conducta negligente).
En las últimas horas, el juez también recibió informes que indican que pertenecía al maquinista la sangre que se encontró en el disco rígido arrancado de la formación y encontrado en su mochila.
El juez tiene previsto resolver la semana próxima la situación procesal de Benítez.

