Como cada año, una verdadera marea humana se desplazaba hacia el lugar sagrado, los hombres con un hábito blanco y las mujeres con sólo el rostro y las manos al descubierto.
Las autoridades sauditas desplegaron helicópteros y 100 mil efectivos para cuidar la seguridad en la peregrinación, ante el temor de que puedan ocurrir desórdenes o atentados. También hay 42 mil cámaras capaces de filmar a 60 kilómetros de distancia.
“Todo está marchando como está previsto, no hay protestas políticas de parte de algún grupo y, como dijimos, Arabia Saudita no tolerará acciones de ese tipo”, declaró el vocero del ministerio del Interior, Mansour Al-Turki
