La entidad, que tiene cuatro estaciones de registro de pólenes en Buenos Aires, Bahía Blanca, Mar del Plata y Neuquén, advirtió sobre la importancia de concientizar sobre este tipo de patologías porque hay personas que “están años sin llegar a tener diagnósticos”. La rinitis alérgica afecta la calidad de vida de las personas que la padecen, tiene un costo económico alto y si no es diagnosticada y tratada en forma adecuada predispone al desarrollo de otras enfermedades como sinusitis, otitis y faringitis.
La enfermedad constituye un factor de riesgo para el desarrollo de asma bronquial.
En Argentina, la rinitis alérgica tiene una prevalencia del 27,9 por ciento en niños de 6 a 7 años y del 37,6 por ciento en adolescentes de 13 a 14 años, según un estudio realizado por la International Study of Asthma and Allergic Condition (ISAAC, por sus siglas en inglés), difundido por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAIC).
La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, reportó que entre el 20 y 25 por ciento de personas padece algún tipo de rinitis en el mundo.
La AAAIC sostuvo que en la temporada de primavera la presencia de polen de árboles, pastos y malezas provocan los síntomas de rinitis alérgica.
En ese sentido, advirtió que con frecuencia la enfermedad se confunde con el resfrío y manifestó que la diferencia se encuentra en que la sintomatología de la rinitis alérgica se repite y el paciente pasa largos períodos “resfriado”.
Por eso, recomendó consultar a los especialistas en alergia para un diagnóstico correcto que permita comenzar un tratamiento adecuado para aliviar los síntomas.
El tratamiento precoz también fue recomendado como forma de disminuir las posibilidades de padecer asma bronquial, ya que casi el 40 por ciento de las personas con rinitis alérgica no tratada desarrollan esa patología.
La enfermedad tiene un costo económico alto, suele asociarse con sinusitis y otitis, y provoca bajo rendimiento escolar y laboral, alteraciones del sueño y reducción de la concentración.
Como forma de prevenir la enfermedad, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica recomendó evitar o disminuir los factores que desencadenan la sintomatología, como alérgenos, cambios de temperatura e inhalación de sustancias irritantes.

