La niña, conocida como Belén, fue repetidamente violada por su padrastro de 32 años, y está cursando la semana 14 de embarazo.
“El Estado chileno es responsable de otorgarle todo el apoyo necesario, mientras lidia con las horrendas consecuencias físicas y psicológicas de haber sido violada, y haber quedado embarazada como resultado. Su vida, salud, esperanzas y sueños están todas en las manos de las autoridades”, indicó Guadalupe Marengo, directora para Américas de Amnistía Internacional.
La organización humanitaria afirmó que “existe acuerdo entre los expertos de que un embarazo presenta riesgos específicos y consecuencias potencialmente de largo plazo para la salud física y mental de las niñas”.
El Estado “debe asegurar a todas las víctimas de violación tener la opción de servicios seguros, accesibles y legales de aborto, y que las decisiones acerca de continuar o terminar el embarazo sean adoptadas sin coerción”, añadió AI.
El comunicado de Amnistía se conoció luego de que el presidente chileno, Sebastián Piñera, declarara a la prensa que el gobierno “está muy preocupado” por la salud de la niña y que “protegerá la vida de la menor”, a quien atribuyó “profundidad y madurez”, luego de que Belén dijera que va a “querer mucho” a su hijo “aunque sea de ese hombre que me hizo daño”.
Los dichos del mandatario generaron una debate en la sociedad chilena y en medios internacionales, a los cuales se sumó AI recordando que Chile “es los pocos países en el mundo que criminaliza el aborto en todas las circunstancias”.
“Llamamos al gobierno chileno a asegurar que todas las víctimas de violación tengan el apoyo que necesitan para asegurar la vida y la salud. Ninguna víctima de violación debe sufrir el ser sometida a más temor y coerción mientras está intentando recuperarse de la violación”, aseveró Marengo. (Télam).
