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Piden juicio oral para los secuestradores de un empresario y su hijo en Olivos

Un fiscal federal pidió que sea sometida a juicio oral una pareja detenida por el secuestro en la localidad bonaerense de Olivos de un empresario y a su hijo de 8 años, por quienes el año pasado se pagó un rescate de 7.000 dólares y joyas, informaron hoy fuentes judiciales.
La solicitud fue formulada a la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado por el fiscal Fabián Céliz en el marco de la causa en la que resultó víctima Gonzalo Frejenal, gerente de ventas de una empresa, en octubre del año pasado.

El principal procesado es Maximiliano Daniel Benedetti (32), quien al momento del secuestro gozaba de una libertad condicional otorgada por el juez de Ejecución Penal Axel López, también cuestionado por liberar detenidos que luego mataron a las jóvenes Soledad Bargna en Capital Federal y Tatiana Kolodziez, en Chaco.

El hecho se inició el 24 de octubre, alrededor de las 21.50, cuando Frejenal circulaba en su Volkswagen Vento negro por las calles Chacabuco y Pelliza, de Olivos, rumbo a su casa.

Allí fue interceptado por un Volkswagen Golf gris que le cruzó el paso y de donde bajaron tres delincuentes armados que se subieron a su vehículo, uno al volante, otro en el asiento del acompañante y el tercero en la parte trasera, donde pasaron a Frejenal y lo sentaron al lado de su hijo.

Para evitar que el empresario se escapara, uno de los asaltantes esposó su mano a la mano derecha de la víctima.

“Quedate tranquilo, nosotros lo que queremos es plata. La vamos a llamar a tu mujer o a quien sea necesario y cuando tengamos lo que queremos te largamos. No te hagas el boludo”, le dijo uno de los secuestradores a la víctima.

Los delincuentes se apoderaron de los tres “smartphones” que Frejenal llevaba encima -dos iPhone y un BlackBerry- y lo hicieron llamar a su esposa, a quien el empresario le dijo: “Mirá, no estoy boludeando, tengo un arma en la cabeza”, y le pidió que juntara los dólares que había en la casa.

Al hablar con la esposa, el negociador de la banda, presuntamente Benedetti, le dijo: “Mirá, tenemos a tu esposo y a tu hijo, lo que queremos es plata. No te hagas la boluda, danos lo que queremos y los vas a tener sanitos y salvos. Busca los dólares que tenés en la casa”.

La mujer ofreció inicialmente 2.000 dólares que su marido tenía en la mesa de luz, pero Frejenal le indicó que también recolectara otros 5.000 que tenía escondidos en el garaje de la casa.

Por su parte, el captor, a lo largo de 20 o 30 minutos, reclamó la entrega de joyas y computadoras porque le parecía poco el dinero, por lo que la mujer introdujo cadenas, collares y anillos de oro así como computadoras en una bolsa.

Mientras se realizaban las negociaciones, los delincuentes circulaban por la autopista Panamericana escoltados por el VW Golf que actuaba de apoyo y presionaban a Frejenal para que no mintiera respecto a cuánto dinero tenía en su casa.

Vos nos estás boludeando”, le decían mientras le colocaban una pistola en la cabeza a su hijo.

Finalmente, los secuestradores pasaron por la casa de la víctima, donde la esposa entregó una bolsa con el rescate y simultánemante las víctimas fueron liberadas.

En su requerimiento ante la jueza Arroyo Salgado, el fiscal Céliz pidió que Benedetti sea juzgado por “secuestro extorsivo agravado por haberse cobrado el rescate exigido, por haber resultado una de las víctimas menor de 18 años y porque participaron del hecho más de tres personas y por el uso de armas de fuego”.

También pidió que se le agreguen “robo con armas” y tenencia ilegal de un arma de guerra y otra civil.

Céliz también reclamó que se juzgue como “partícipe necesaria” del hecho a la pareja de Benedetti, Mercedes Acosta (31), dueña del auto utilizado para abordar a las víctimas.

La pareja fue detenida al día siguiente del secuestro, ya que la Policía Científica encontró una huella digital en el volante del auto que, al ser cargada en el sistema de identificación de delincuentes, se detectó que pertenecía a Benedetti.

Tras amenazar de muerte a los policías que lo fueron a apresar en su casa de Tigre, quedó detenido y en su vivienda se secuestraron las esposas usadas en el cautiverio, dos armas y el VW Golf.

Muy cerca fue detenida Acosta, cuando escapaba con tres mochilas que contenían parte del rescate pagado.

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