El argumento de García sobre las consecuencias de la mala alimentación fue contundente a la hora de conseguir adhesión de los demás partidos para que el proyecto se aprobara por unanimidad.
La nueva norma busca desestimular el consumo de alimentos con grasas saturadas, sal agregada y gaseosas e integrar el tema a los programas de enseñanza con el asesoramiento de los ministerios de Salud Pública y de Educación.
Salud Pública elaborará una lista de alimentos saludables y prohibirá la publicidad de alimentos que no estén en esa lista, a la vez que se lanzará una campaña para incentivar “la cultura de la buena alimentación”. (Télam)
