La OIT añadió que “una estrategia centrada en el empleo, en cambio, podría favorecer los objetivos macroeconómicos y laborales” y expresó que “el trabajo continuó deteriorándose desde la aplicación de políticas de consolidación fiscal”.
“Después de una pausa en 2010-11, el desempleo continuó aumentando y no ofrece señal de recuperación. Sólo en los últimos seis meses un millón de personas lo perdieron en la UE”, indicó.
Más de 26 millones de europeos están hoy sin trabajo y, los jóvenes y trabajadores poco calificados, son los más afectados.
Sólo cinco países de los 27 de la UE (Alemania, Austria, Hungría, Luxemburgo y Malta) registraron tasas de empleo superiores a los niveles anteriores a la crisis y, naciones como Chipre, España, Grecia y Portugal, disminuyeron su tasa laboral en más de tres puntos porcentuales tan solo en los últimos dos años.
El desempleo por un extenso período de tiempo se está convirtiendo en un problema estructural para muchos países europeos y, en 19 naciones, más del 40 por ciento de los desocupados lo son por largo tiempo, lo que significa que estuvieron sin trabajo durante doce o más meses, afirmó la OIT.
El deterioro de la situación del empleo significa además que el riesgo de conflictos sociales es hoy 12 puntos porcentuales más elevado que antes del comienzo de la crisis.
El organismo laboral, que conduce el británico Guy Ryder -quien hace poco tiempo visitó la Argentina- puntualizó que el actual panorama impone la adopción de políticas para superarlo.
“En primer término, es preciso abordar los problemas estructurales subyacentes a esta realidad, en particular los financieros, que estuvieron en el epicentro de la crisis y aún no fueron resueltos. Como consecuencia, las pequeñas y medianas empresas no tienen acceso adecuado al crédito bancario, que es indispensable para producir y crear empleos”, enfatizó la OIT.
También explicó que es necesario enfrentar las presiones hacia la baja salarial y el empleo, que perjudican las inversiones productivas y el comercio en la UE, ya que la experiencia exitosa de la respuesta de Suecia a su crisis financiera de los '90 demostró que ese tipo de enfoque es eficaz y factible.
“En tercer lugar, hay que adoptar medidas de emergencia, como los sistemas de garantías para jóvenes, que son programas concebidos para ayudarlos a hallar empleo, educación o formación”, añadió.
Por último, se impone hacer del diálogo social entre empleadores, trabajadores y gobiernos “una herramienta fundamental para elaborar políticas, obtener apoyo para las reformas a favor del empleo y garantizar que reflejen las necesidades reales”.
La Novena Reunión Regional Europea de la OIT convocó a los representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores de los 51 países miembros de Europa y Asia Central para analizar en Noruega el camino a seguir en la región, en el contexto de una crisis financiera, económica y social prolongada, concluyó el organismo.
