En el inicio de la clase, los participantes respondieron cuestionarios para identificar cómo se encuentra su voluntad para encarar el tratamiento, y además dibujaron su cuerpo actual y el que quisieran tener a fin de año.
“La voluntad es algo que a veces se quiebra y no permite que los objetivos del tratamiento se cumplan. Por eso, les ofrecemos herramientas para que fortalezcan ese aspecto”, precisó la nutricionista María Victoria Azpiazu, coordinadora del taller.
En los centros de salud se controla el peso de los pacientes, el índice de masa y grasa corporal y la circunferencia de la cintura. “Todos esos datos se vuelcan a un cuaderno que queda en manos de las nutricionistas del taller para compararlos mes a mes”, informó.
La licenciada Azpiazu comentó que la asistencia a los encuentros es opcional y que es en ese espacio donde se plantean cuestiones que por falta de tiempo no llegan a tratarse en las consultas con los médicos. “El objetivo es que compartan sus experiencias porque desde allí puede encontrarse una solución en conjunto”, resaltó.
