"Esto es una prueba que lo compromete porque todo indica que además de robar dinero, el autor del hecho también se llevó del local de ropa alguna prenda de vestir", dijo a Télam un jefe policial.
Insaurralde fue detenido el viernes, mismo día en el que falleció Mansilla tras cuatro días de agonía, y el sábado fue indagado por el fiscal de Boulogne a cargo de la causa, Sergio Szyldergemejn.
Una fuente de la investigación reveló a Télam que en su declaración frente al fiscal, el imputado se declaró "inocente" y dijo que el día y a la hora del hecho "se estaba drogando".
Sin embargo, el hallazgo de la etiqueta, la declaración de algunos testigos que lo vieron en la zona y que ahora deben identificarlo en rueda de reconocimientos y las imágenes de las cámaras de seguridad del municipio de San Isidro son los elementos que lo incriminan en el hecho.
"Lo tenemos filmado en los momentos previos y posteriores al hecho por una cámara ubicada a trescientos metros del local. Se lo ve pasar con su bicicleta", señaló un jefe policial.
La misma fuente contó que Insaurralde cuenta con una serie de antecedentes por robo, aunque ninguno con esta modalidad de haber utilizado alcohol y fuego para amedrentar a sus víctimas.
El sospechoso quedó preso acusado de homicidio críminis causa -matar para ocultar otro delito, en este caso el asalto-, y robo calificado por el uso de arma impropia (combustible y fuego).
El episodio ocurrió el lunes a las 20.30, cuando Mansilla cerraba su local de venta de ropa femenina llamado "Phiampa", situado en Avenida de Mayo y Yerbal, pleno centro comercial de Villa Adelina.
La propia víctima declaró en el hospital ante la policía y el fiscal subrogante Gastón Garbus, quien estuvo a cargo al principio de la investigación, que advirtió cuando ya tenía cerrado el local a un joven que apoyó sobre la reja del comercio su bicicleta.
Según la versión de la víctima, ella sospechó y dudó pero finalmente decidió abrir la puerta para retirarse y cerrar el local y, en ese momento, fue abordada por el delincuente que la obligó a meterse nuevamente en el comercio.
La comerciante explicó que el ladrón la ató con cinta de embalar, le decía constantemente "la plata o te quemo" y le exhibía una botella con algún líquido combustible y un encendedor que fue secuestrado en la escena del crimen.
La víctima declaró que a pesar de haberle dado 4.500 pesos, el ladrón le exigía más y la amenazaba constantemente con quemarla, incluso iba tirando chorritos del combustible y prendiendo fuego, primero en el piso, después sobre la ropa que estaba exhibida en el local y finalmente la roció a ella.
El delincuente empujó a Mansilla sobre una pila de ropa que se estaba prendiendo fuego provocando que las llamas la envolvieran y luego escapó.
La mujer salió del local a los gritos y fue auxiliada en primera instancia por un vecino que la apartó del incendio y le apagó las llamas con una remera y luego por un bombero con ciertos conocimientos en los primeros auxilios de este tipo de pacientes.
La víctima fue trasladada al Hospital Central de San Isidro con quemaduras en el 50 por ciento de su cuerpo, y por su estado crítico quedó internada en terapia intensiva, con pronóstico reservado, aunque consciente, según el primer parte médico.
A pesar de la atención médica recibida en ese centro asistencial la mujer no pudo reponerse de las heridas y murió el viernes por una falla respiratoria.
