Y agregó: "La pareja no funcionaba más. Se terminó. Las cosas se van dilatando. Hay uno que siempre toma la decisión y, en este caso, fui yo". Como el escándalo volvió a envolverla, se refugió en su búnker marplatense y no permitió que nada la afectara.
La diva, aunque es una persona segura de sí misma, en la entrevista mostró su costado vulnerable al afirmar que fue "quizás la convivencia absoluta en Mar del Plata la que potenció la crisis".
"Fui muy permisiva. El último tiempo no se podía hablar. Bruno es muy negador y para él estaba todo bien. Sin embargo, yo venía elaborando mi duelo. Lo loco es que yo no creo en la pareja y con él hablaba todo el tiempo de nuestra pareja", se sinceró la diva.
Analítica como pocas personas, Casán fue más allá. "Detesto las peleas con gritos e insultos -puntualizó-. No tengo más ganas de llegar a la discusión porque siento que eso ya lo viví en otro momento de mi vida. Primero aman tu vida y luego la odian y te la reprochan. Todo se termina cuando en la mirada del otro siento odio".
Finalmente, reconoció su falta de temor a estar sola. "Creo que más duro y contaminante es vivir con alguien sin amor, sin sexo, sin pasión. Sentí que debía ser leal a lo que siempre fui. Y eso implicaba no permitir más lo que estaba sucediendo en la pareja -adujo-. Tampoco podía soportar los celos enfermizos, las demandas, los reproches. Soy leal, monógama, pero con un límite". (Reporter)

