La hembra es de mayor tamaño, pero ambos sexos presentan en el abdomen unos “pelos o escamas” urticantes capaces de causar problemas de salud en los seres humanos que van desde picazón hasta úlceras y fiebre, sin necesidad de tomar contacto directo con la piel. Esto se debe a la dispersión de estos los pelos urticantes. Los insectos viven aproximadamente 6 días, se alimentan de hojas de distintos arboles como sauces, álamos, plátanos, ciruelos, fresnos y robles.
Entre los síntomas, pueden aparecer lesiones en piel, sobre todo en zonas expuestas como la cara, el cuello, los brazos y las piernas. Causan una picazón que aparece entre los 15 a 20 minutos posteriores al contacto, con un promedio de duración de 11 días, que se curan y no dejan ninguna secuela.
Rara vez pueden producir síntomas respiratorios por irritación o contacto por vía aérea, y cuadros febriles en casos más severos. Su tratamiento se realiza con antihistamínicos, y corticoides de diferente tipo, según la gravedad del cuadro.
Algunas de las recomendaciones que difunde el Municipio incluyen no pisar a estos insectos con el pie descalzo, no aplastarlos con la mano, no barrer en seco para evitar levantar los “pelos”, y lavar el piso o la superficie sobre la que estaba el insecto. Además se aconseja no dejar ropa a la intemperie, cerrar las ventanas y puertas con mosquiteros y evitar las luces cerca de las ventanas.
La fumigación en esta etapa de desarrollo de los insectos no está aconsejada, debido a que una gran cantidad se encuentra aún en etapa larvaria. Para más información, o ante cualquier síntoma, el municipio aconseja acercarse al Centro de Atención Familiar y de Salud más cercano para recibir tratamiento y la medicación adecuada.
