Al ser presentado como el sucesor del despedido Matías Almeyda, Díaz sacó pecho al sentenciar que es "el entrenador más grande en la historia" del club.
Con la alegría impregnada en su rostro en la conferencia de prensa, en la que Pasarella participó sólo al comienzo con un extenso monólogo, el técnico riojano, multicampeón con River en sus anteriores pasos por el club, anticipó que pretende "armar un equipo que pelee el campeoanto y que juegue bien al fútbol".ð "Por supuesto que conmigo no se hubiera ido", disparó Ramón con pimienta y sobre el final del encuentro con la prensa, y aunque aclaró que "eso" (el descenso) es parte del pasado" y que se debe "mirar para adelante", Díaz ya había dejado la primera frase con su sello a horas de su designación como reemplazante de Almeyda.
El riojano consideró que "el tiempo acomoda todo y cura también las heridas", en alusión a su repentina salida del club tras consagrarse campeón en 2002 por decisión del entonces presidente José María Aguilar, quien decidió no renovarle el contrato pese a la vuelta olímpica.
Ante una pregunta sobre si él se considera un soldado de Passarella como había dicho en su momento Juan José López, Díaz respondió: "Soy un soldado del Club Atlético River Plate".
"Amo este club y lo voy a defender a muerte", indicó, al tiempo que, respetuoso de cada pregunta, generoso para contestar y con un guiño cómplice en el ida y vuelta con la prensa en varias respuestas, aseguró: "Sufrí estando afuera porque cuando estuve entregué todo, y lo voy a seguir haciendo". Tras comentar que el domingo irá al Monumental a ver el partido ante Lanús y que el martes dirigirá su primer entrenamiento, Ramón se definió como "el entrenador más grande de la historia de River" y sostuvo que si él fuera Passarella se hubiera llamado cuando el actual presidente asumió ese cargo.
"No me trajo antes porque me tenía que hacer un contrato por cuatro años", chicaneó el riojano, quien de todos modos tomó distancia de la parte política de la institución, consciente de que el año próximo será especial en ese sentido por las elecciones que se realizarán en el club.
Comentó también el entrenador, de último paso poco exitoso por Independiente, que para volver no pesó tanto lo económico "sino lo que uno siente por esta camiseta" y remarcó que esta nueva oportunidad "no es una revancha, sí un desafío nuevo".
"River tiene que cambiar de mentalidad inmediatamente y volver a ser el equipo ganador que todos queremos. Los tiempos pasaron pero no el club, que sigue siendo el grande de siempre. Tengo un estilo y una forma y siempre vamos a tratar de ser protagonistas", avisó. Por último, pidió no olvidarse de Almeyda, quien "tuvo mucho coraje en agarrar" con River descendido, y vislumbró el recibimiento que puede llegar a tener el domingo ante Lanús en el Monumental, donde seguramente se ubicará en un palco porque Gustavo Zapata estará en el banco de suplentes.
"Voy a sentir la misma sensación que en el último partido cuando ganamos el campeonato", anticipó el riojano, sabedor de que seguramente se repetirá el "oy, oy, oy, oy, es el equipo de Ramón" que se escuchó en el Monumental en la previa de la conferencia.
