"No tenemos miedo", fue una de las consignas que surgió desde una camioneta con altavoces que iba recorriendo las inmediaciones de la Catedral, y que era repetida por los ciudadanos que aplaudían a su paso. La concentración comenzó en distintas esquinas porteñas como Acoyte y Rivadavia; y Santa Fe y Callao, desde donde comenzaron a marchar primero hacia el Obelisco y luego ingresaron por la Diagonal Norte hasta el Cabildo y se distribuyeron por la Plaza.
Con una amplia proporción de mujeres y mayores de 50 años, los grupos que se acercaron a la Casa Rosada tenían una variedad de reclamos entre los que predominaron el rechazo a la re-reelección, el pedido de mayor seguridad, el rumbo de la economía y las restricciones cambiarias que se fueron endureciendo en los últimos meses.
A diferencia de las concentraciones políticas, esta vez no hubo puestos con choripanes y, en cambio, se intercalaron vendedores de manzanas acarameladas y algunos pocos que ofrecían banderas argentinas y silbatos.
Mientras se realizaba la manifestación, la presidenta Cristina Fernández -principal destinataria de los insultos y críticas-, permanecía en la ciudad de San Juan, donde encabezó un acto junto al gobernador de la provincia, José Luis Gioja.
En el medio de los reclamos, un grupo buscó superar la valla que dividía la Plaza en dos sectores aislando la Casa Rosada y fueron disuadidos por efectivos policiales uniformados y también algunos que se encontraban vestidos de civil.
"La vida no es la misma si la libertad se pierde, lo dijo el general Manuel Belgrano", decía una pancarta de elaboración casera que sostenía una mujer de mediana edad en las escalinatas de la Catedral, mientras unos jóvenes se sacaban fotos para publicar en las redes sociales con la leyenda: "Boudou miente".
Una mujer de 60 años consultada por esta agencia, reveló que uno de los principales motivos de su presencia allí era que estaba "harta de escuchar los disparates de la Presidenta por cadena nacional", además de su disconformidad por el "ritmo de la economía".
Por momentos, se revivieron postales de las protestas realizadas en 2001 por el "que se vayan todos", que se volvió a oir aunque con menos fuerza que en las manifestaciones que forzaron la salida del poder de Fernando De la Rúa.
No obstante, hubo cánticos de "Argentina, sin Cristina", que se mezclaron con "se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K". La escena se repitió en distintos puntos como San Miguel de Tucumán, la zona del Casino en Mar del Plata, el monumento a la Bandera en Rosario, Córdoba y Mendoza, además de San Juan donde se registraron protestas mientras la Presidenta encabezaba el acto.

