En la ronda inicial, Crismanich batió al neocelandés Vaughn Scott 9-5, en cuartos doblegó por 9-1 al afgano Nesar Ahmad Bahawi y en semifinales superó al armenio Arman Yeremyan por 2-1.
El combate decisivo frente a García Hemme, quinto favorito de la competencia, fue cerrado y se definió recién en el tercer round.
El argentino sacó rédito de su mayor capacidad de improvisación así como de su talento para hilvanar movimientos ofensivos ante un rival inteligente, calculador, que con menos aptitudes supo mantener sus ilusiones hasta el final.
Crismanich buscó insistentemente la combinación de rápidas patadas altas para marcar la diferencia, que sin embargo consiguió sobre el epílogo con una patada circular al plexo, en tijera. Así, el correntino logró instalar la bandera argentina en lo más alto del podio y la satiasfacción para toda la delegación albiceleste que consiguió sobre el final de los Juegos Olímpicos su primera presea dorada.

