Molinelli acusó a Otero de los delitos de "privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado, homicidio agravado criminis causa (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad) y robo".
Los abogados Adolfo Spena y Matías Soldano, que representan como particulares damnificados a los padres de la víctima, pidieron la misma pena que la fiscal para Otero.
La defensores, Adrián Arena y Guillermo Romero, aceptaron en su alegato la culpabilidad de Otero en el crimen, aunque sostuvieron que para ellos no hubo ni privación ilegal de la libertad, ni robo y que había dudas respecto al abuso sexual al sugerir que las relaciones sexuales mantenidas entre víctima y victimario pudieron ser consentidas.
Por eso pidieron que Otero sea condenado pero sólo por homicidio simple, que tiene una pena de 8 a 25 años.
“¡Esta basura no le llega ni a los talones a mi hija!”, gritó Daniel Carlino, el padre de la víctima cuando la defensa insinuó que su hijo pudo haber ido a la casa de Otero por su propia voluntad, en lo que fue el primer incidente en el que el tribunal integrado por los jueces Clarisa Moris, Lino Mirabelli y María Etcheverry, debió llamarle la atención a los familiares.
Durante la hora y media que duraron los alegatos, Otero cuya llegada a los tribunales se demoró cuatro horas por un accidente que hubo en La Plata con un camión de traslados de presos-, nunca habló ni reaccionó y estuvo con la mirada clavada en el piso, las manos cruzadas o jugando con sus lentes.
La fiscal Molinelli dio por probado que la tarde del 23 de febrero de 2011, María Soledad Carlino (23) se retiró del Norcenter de Vicente López donde trabajaba como recepcionista en compañía de Otero, quien la había engañado diciéndole que le había conseguido una entrevista laboral en el área de Recursos Humanos de la empresa de televisión satelital de Munro donde él trabajaba.
“Este engaño, este ardid, era la única manera que tenía Otero para acercarse a María Soledad”, dijo la fiscal para luego afirmar que al salir del Norcenter comenzó “la penosa odisea” de la víctima.
Para la fiscal, Otero “privó de la libertad” a Carlino y como prueba de ello mencionó que luego del horario en que salieron del shopping, el teléfono de la víctima estuvo apagado cuando nunca solía hacer eso.
“María Soledad sufrió un brutal y despiadado ataque”, dijo hoy Molinelli, quien además de llevar la acusación en el juicio fue la fiscal que realizó la instrucción de la causa y encabezó el allanamiento donde se descubrió el cadáver de Carlino debajo de la cama en la casa de Otero, en la calle Pastorino 634 de la localidad de Sáenz Peña, partido de Tres de Febrero.
La fiscal mencionó los golpes que, según la autopsia, recibió la víctima en la cabeza, el “abuso sexual al que fue sometida” y el “triple mecanismo asfíctico” que empleó Otero para asesinarla: la estrangulación manual del cuello, la compresión de nariz y boca y, finalmente, la colocación de una bolsa de nailon en la cabeza.
También hizo especial mención a las dos causas que Otero tiene abiertas en Capital Federal: una violación en Palermo a una ex novia de noviembre de 2010 por la que ahora irá a otro juicio oral y el homicidio de Stella Maris Contreras, una abogada que apareció degollada, apuñalada y calcinada en Balvanera.
La ex novia declaró en el juicio y contó que casi muere cuando Otero la estrangulaba mientras la violaba, la misma mecánica de la muerte que en caso Carlino.
También señaló la fiscal el hecho de que cuando Otero fue detenido llegaba a su casa con un bidón de nafta en su auto con el que seguramente iba a quemar el cadáver.
Como agravantes, la fiscal mencionó el “buen nivel de instrucción” del imputado, su ”peligrosidad”, la “crueldad demostrada en el ataque a la víctima” y “la naturaleza y la extensión del daño causado” en la familia Carlino.
Al término de los alegatos, Otero no quiso formular sus últimas palabras y el padre, el hermano y el ex novio de la víctima quisieron lincharlo al grito de “¡asesino!”, “¡hijo de puta! y “¡que sufras en la cárcel!”, lo que motivó la intervención de los policías y guardias penitenciarios que estaban en la sala.
El TOC 2 de San Isidro dispuso un cuarto intermedio hasta el jueves de la semana próxima a las 13, cuando se dará a conocer el fallo condenatorio.
