Un testigo de identidad reservada ayudó a identificar y aprehender a Miño al contar que se jactaba en su barrio de haber matado a un "cobani", o sea un policía en el argot delincuencial, y robarle su pistola.
El crimen fue perpetrado el 7 de agosto de 2010 en el taller mecánico LC Inyección, adonde Aoun, vestido de civil, aguardaba el arreglo de su automóvil.
En ese momento tres delincuentes armados ingresaron con intenciones de robo.
Cuando los asaltantes descubrieron que Aoun portaba una pistola debajo de su pulóver se desató un tiroteo y el policía cayó muerto, luego de lo cual los delincuentes huyeron llevándose su arma.
Aoun, que era oficial ayudante, revistaba en la División Custodias y Traslados del Ministerio de Economía de la Nación y era hijo de Edgardo Aoun, un comisario general retirado de la Policía Federal.
El tanto, el condenado Miño, al momento del hecho, estaba gozando del beneficio de la libertad condicional, pues había cumplido 9 de los 13 años de cárcel que le habían impuesto por un secuestro extorsivo.
El fallo fue emitido por los jueces Alberto Ortolani, María Elena Márquez y Gonzalo Aquino, quienes coincidieron con la pena reclamada por el fiscal Alejandro Guevara.
