"Que le pregunte al marido donde está la guita", dijo el interlocutor que llamó a la madre de Candela y habló con la tía, casi 36 horas antes de que apareciera el cadáver.
El fiscal de Morón Marcelo Tavolaro analizará ahora los detalles de estas pericias que determinaron que la voz de Jara coincide totalmente ("en un ciento por ciento", dijeron los informantes) con la de la persona que hizo esa llamada extorsiva.
No obstante, fuentes judiciales indicaron a DyN que la defensora de Jara, Claudia Patricia Fernández, podría plantear la impugnación de la pericia, que perjudica a su cliente.
Los resultados de estos peritajes favorecieron además al albañil Fabián Gómez, uno de los procesados que había sido imputado de haber hecho esta llamada, sin que se realizaran las pericias correspondientes.
"La principal prueba de cargo contra Fabián era haber realizado la llamada", dijo a DyN el abogado Rodrigo González, defensor de Gómez y López.
Por el momento, Jara permanece tras las rejas, pese a que gran parte de los imputados fue liberado o se les dictó la prisión domiciliaria.
Hasta ahora ninguno de los procesados fue imputado del abuso sexual que sufrió la menor momentos antes de su muerte, tal como reveló la autopsia.
En ese sentido, se aguardaba que se ampliara la imputación sobre alguno de los involucrados -podrían ser Jara y Bermúdez, deslizaron las fuentes-, pero habría que llamarlos a indagatoria para informarle de las sospechas en su contra, algo que hasta ahora no se ha hecho.
Candela Rodríguez, de 11 años, desapareció el 22 de agosto pasado y su cadáver fue encontrado a la vera de la Autopista del Oeste, en jurisdicción de Hurlingham, la tarde del 31 de agosto. Si bien la niña estuvo bien cuidada durante gran parte de su cautiverio, se sabe que fue asfixiada en la noche del 29 de agosto, poco después de ser abusada sexualmente.
El fiscal Marcelo Tavolaro consideró que el hecho se produjo como una "venganza poco convencional" contra el padre de Candela Rodríguez, preso por piratería del asfalto.
La hipótesis de la Fiscalía planteó que Moreira fue el cerebro del secuestro y que se valió de algunos delincuentes de la zona para poder cumplir el operativo: en esa lista aparecen Héctor Bermúdez, presunto autor material; Leo Jara, quien se habría acercado a la niña para engañarla, y Alberto Espíndola, Fabián Gómez y Guillermo López, quienes habrían prestado colaboración durante el cautiverio.
También fueron procesados la depiladora Gladys Cabrera, dueña de la casa donde habría estado la niña, y el carpintero Néstor Altamirano, en cuya vivienda también se sospecha que la menor habría permanecido cautiva.
Desde febrero pasado varios de los imputados fueron recuperando la libertad o enviados a cumplir penas de prisión domiciliaria, mientras que la madre de Candela, Carola Labrador, admitía que había "pocas pruebas" sobre ellos y aseguraba que creía que los asesinos de su hija estaban libres.
Los entrecruzamientos telefónicos aportados también demostraron que no hubo contacto entre los procesados mientras la niña estuvo desaparecida, salvo entre López y Gómez porque, precisamente, eran amigos, se explicó en la causa.
